
CRISTO ES NUESTRA REDENCIÓN

LA COMPASIÓN DE DIOS
A LA MUERTE VENCIÓ
Texto Principal: Apocalipsis 1:9-20; Apocalipsis 3:21; Efesios 1:20-22; Efesios 2:6; Apocalipsis 19:16
Introducción: El Señor Jesucristo resucitado está sentado en el trono con el Padre. (Apocalipsis 3:21) “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”
I. EL SEÑOR JESUCRISTO QUEBRANTÓ EL PODER DE LA MUERTE; ÉL ES EL VENCEDOR
El Señor Jesucristo quebrantó el poder de la muerte, y la muerte no puede tener dominio sobre Él, porque la muerte que Él murió, la murió al pecado una vez y para siempre. (Romanos 6:9-10) “Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñoreará más de Él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.”
El Señor Jesucristo fue engendrado por Dios en el reino de la vida. (Romanos 8:29) “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos.”
Los muchos hermanos fuimos legalmente identificados con Él en Su nuevo nacimiento, es decir, el paso de la muerte a la vida.
Jesucristo es el primogénito de los muertos. Él fue el primer hombre nacido de la muerte espiritual a la vida eterna. Cristo fue el primero en la nueva creación; Él es el primogénito de entre los muertos. (Hebreos 1:5) “Porque, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy? Y otra vez: Yo seré a Él Padre, y Él me será a mí Hijo.” (Hechos 13:33) “La cual ha cumplido Dios a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el Salmo segundo: Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy.”
Cristo destruyó al que tenía el imperio de la muerte. (Hebreos 2:14) “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.”
Fuimos engendrados de la muerte a la vida. (Efesios 2:5) “Estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).”
II. LA EXALTACIÓN DEL REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES
(Apocalipsis 19:16) “Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.”
El Señor Jesucristo recibió este título del Padre por haber consumado Su obra redentora y su victoria en la cruz sobre todos los principados y potestades de las tinieblas. (Colosenses 2:15) “Despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.”
Dios lo exaltó hasta lo sumo, por encima de todo principado, potestad, poder y señorío.
(Filipenses 2:9-11) “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”
(Efesios 1:20-22) “La cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia.”
El Señor Jesucristo es soberano sobre toda la creación. (Mateo 28:18) “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.”
III. SENTADOS JUNTAMENTE CON CRISTO EN LOS LUGARES CELESTIALES
Estamos sentados juntamente con Cristo en Su trono. (Efesios 2:6) “Y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.”
El Padre nos arrebató de la potestad de las tinieblas y nos trasladó al reino del Hijo de su amor. (Colosenses 1:13) “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.”
Esta es una posición de autoridad sobre todos nuestros enemigos.
Porque estamos sentados en los lugares celestiales juntamente con Cristo, podemos ejercer autoridad espiritual desde la tierra. (Mateo 18:18) “…Todo lo que atéis en la tierra será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.”
Conclusión: Vivamos la vida victoriosa. No vivamos más bajo el sentimiento de culpa, condenación, pecado, temor ni inferioridad. Con Cristo somos más que vencedores.
¡Reinemos con Cristo aquí y ahora!

