
¿QUIÉN ES EL MAS FUERTE QUE EL HOMBRE FUERTE?

LA GRAN CONFRONTACIÓN ESPIRITUAL EN SAMARIA
RECONSTRUYENDO EL ALTAR DE NUESTRA ADORACIÓN
LECTURA BÍBLICA (Salmo 93)
VERSÍCULO DE LA SEMANA ANTERIOR: “Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios el Dios de nuestra salvación (Salmo 68:19).
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos” (Proverbios 4:25-26)
PREGUNTAS INTRODUCTORIAS
- Según (1 Corintios 6:13) ¿Qué destruirá Dios?
R/ EL VIENTRE Y LAS VIANDAS
- ¿Para qué no es nuestro cuerpo? (1 Corintios 6:13)
R/ PARA LA FORNICACION
- ¿Para quién es nuestro cuerpo? (1 Corintios 6:9-13)
R/ PARA EL SEÑOR
- ¿Quién nos levantará con poder? (1 Corintios 6:14)
R/ DIOS
- ¿Qué son nuestro cuerpos? (1 Corintios 6:15)
R/ SON MIEMBROS DE CRISTO
- ¿Qué le acontece al que se une a una ramera? (1 Corintios 6:16)
R/ SE CONVIERTE EN UN CUERPO CON ELLA
RECONSTRUYENDO EL ALTAR DE NUESTRA ADORACION
Introducción: La sequía en Israel no solo afectó la tierra, sino también el corazón del pueblo. El Monte Carmelo, antes un símbolo de bendición y fertilidad, ahora era un reflejo de la aridez espiritual de la nación. Elías, en un acto de fe y obediencia, llamó al pueblo a restaurar su relación con Dios reconstruyendo el altar derribado. Hoy, esa historia nos desafía a examinar nuestro propio altar de adoración.
- LA SEQUIA ESPIRITUAL Y SUS EFECTOS
Israel había abandonado a Dios, dejándose influenciar por la idolatría promovida por Acab y Jezabel. Esta crisis espiritual trajo consigo una sequía literal, un reflejo del vacío en el corazón del pueblo.
De la misma manera, cuando descuidamos nuestra vida espiritual, experimentamos sequía en nuestra fe, en nuestra relación con Dios y en nuestra vida diaria. El pecado, la mundanalidad, el orgullo, la condenación, el enojo, la tradición religiosa, la preocupación son tanto causas como consecuencias de la sequía espiritual. «Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta». (Romanos 12:1-2).
II. LA RESTAURACION COMIENZA EN ÉL ALTAR
Elías no solo desafió a los falsos profetas, sino que llamó al pueblo a volver a Dios. Su primer acto fue reconstruir el altar, un símbolo de la verdadera adoración. «Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado». (1 Reyes 18: 30).
Del mismo modo, la restauración espiritual comienza cuando decidimos reestablecer la comunión con Dios. Jesús le contestó: Escrito está: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él”. (Lucas 4:7b-8). La oración constante, la lectura de la Palabra y el tiempo de adoración son esenciales para que el fuego de Dios vuelva a arder en nuestra vida.
Adorar es hablar, o cantar a Dios, por quién Él es.
- Expresar reverencia
- Tener un sentimiento de admiración
- Inclinarnos ante el objeto de nuestra adoración
- Estimar el valor de
- Dar lugar a
Conclusión: El llamado de Elías sigue vigente hoy: es tiempo de volver al altar. Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos! ¡Ustedes los inconstantes, purifiquen su corazón! Reconozcan sus miserias, lloren y laméntense. Que su risa se convierta en llanto, y su alegría en tristeza. Humíllense delante del Señor, y él los exaltará. (Santiago 4:8-10). Si nuestra relación con Dios se ha enfriado, si hemos permitido que otras prioridades ocupen Su lugar, hoy es el momento de restaurarla. Cuando reconstruimos nuestro altar, Dios responde con su presencia, avivando Su Palabra en nosotros, dando crecimiento a nuestra fe y transformando nuestra vida. Que hoy podamos decir como aquel hombre ciego que el Señor sanó en (Juan 9:38) «Creo, Señor —declaró el hombre. Y, postrándose, lo adoró.

