
Dios creó al ser humano

CÉLULA PAI EN CASA: confíe en la bondad de Dios
SANANDO A LOS ENFERMOS INCURABLES
Texto Principal: Mateo 16:19; Mateo 19:26; Lucas 1:37
Introducción: Las enfermedades incurables como el cáncer, la diabetes, la artritis y aquellas que atacan el sistema nervioso central presentan grandes dificultades a la medicina.
I. ENFERMEDADES INCURABLES
Algunos ejemplos de “enfermedades incurables” causadas por espíritus malignos son el cáncer, la leucemia y la artritis. El Señor Jesucristo le ministro sanidad a enfermos crónicos.
- El Señor Jesucristo sanó a un mudo endemoniado. (Mateo 9:32) “Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un hombre mudo, endemoniado”.
- El Señor Jesús sanó a un sordo. (Marcos 9:25) “Cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él”.
- El Señor Jesucristo liberó a un esquizofrénico. La ciencia desconoce la causa exacta de la esquizofrenia. Esta enfermedad se caracteriza por pensamientos o experiencias que están desconectados de la realidad. (Mateo 17:15) “Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua”. (Mateo 17:18) “Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora”.
- El Señor Jesucristo abrió los ojos de los ciegos; echó fuera el espíritu de ceguera. (Mateo 12:22) “Entonces fue traído a Él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba”.
II. ATANDO A LOS ESPÍRITUS DE ENFERMEDAD Y DESATANDO A LOS ENFERMOS
El Señor Jesús nos dio autoridad en Su nombre para atar y desatar (Mateo 16:19).
- Atar significa restringir, amarrar, o limitar la capacidad de actuar: Podemos decir: “Te ato Satanás sobre el cuerpo de esta persona…”, “Te ato espíritu de cáncer…”.
- Desatar significa liberar a la persona de la atadura de la enfermedad. (Lucas 13:12) “Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad”. Podemos ordenar: “En el nombre de Jesús, espíritu de cáncer, sal de él”. El Señor Jesús dijo (Marcos 16:17).
III. MILAGROS CREATIVOS
Los milagros creativos eran una parte importante del ministerio del Señor Jesús. Él dijo: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre” (Juan 14:12).
- El Señor Jesús obró un milagro creativo cuando le habló al hombre de la mano seca. (Marcos 3:1-5).
- Algunas personas han perdido partes de sus cuerpos debido a una cirugía, accidentes, enfermedades destructivas o defectos de nacimiento. Nosotros, al igual que Jesús, podemos liberar nuestra fe para ministrar milagros creativos al hablar y ordenar a la parte faltante del cuerpo que sea restaurada.
- Dios no dice que en estos casos debemos orar; Él dice que le ordenemos al monte (la enfermedad o cualquier problema) (Marcos 11:23).
- El Señor Jesús nos dio autoridad sobre todo poder del enemigo. Fuimos creados para tomar dominio sobre esta tierra. Ahora, debemos hacer las obras de Jesús. El Señor Jesús dijo que debíamos sanar a los enfermos. El no dijo que le pidiéramos a Él que lo hiciera (Mateo 10:8).
- No importa cuán imposible pueda parecer la situación, sabemos que “todas las cosas son posibles para Dios” y que “para el que cree todo es posible”. Cuando alguien venga a nosotros y necesita un milagro creativo debemos decir: “¡Oh, eso es fácil con Dios!”.
IV. HABLANDO CON AUTORIDAD Y EL DON DE FE ESPECIAL PARA MILAGROS CREATIVOS
El don de fe especial obra milagros. La Escritura nos dice respecto al don de fe en (1 Corintios 12:9).
- El don de fe especial. El don de fe no es la fe que ha crecido en nuestro espíritu por escuchar la Palabra de Dios. Si ese es el momento para que ocurra un milagro creativo, Dios nos dará una palabra de sabiduría y veremos el milagro llevarse a cabo antes que ministremos. El don de fe será liberado y hablaremos con audacia a la montaña. (Mateo 17:20) “Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá y se pasará; y nada os será imposible”.
- Hablemos con autoridad y ordenémosle al cuerpo enfermo que sea restaurado a su condición normal. Podríamos decir: “¡Hablo un nuevo corazón en este cuerpo!”. “¡Ordeno a estos dedos que crezcan!”.
- El Señor Jesús habló con autoridad en Su ministerio de milagros.
Conclusión: Como creyentes llenos del Espíritu Santo, tenemos en nosotros el mismo poder de sanidad que estaba en el Señor Jesús. Al imponer nuestras manos sobre los enfermos, por fe liberamos el poder sanador en los cuerpos de aquellos que necesitan sanidad. A medida que con fe el nombre de Jesús, echemos fuera espíritus de enfermedad y hablemos milagros creativos a las personas, Dios confirmará Su Palabra con grandes milagros de sanidad. Cada vez que las personas sean sanadas, la Palabra de Dios será confirmada y las personas vendrán a conocer a Jesús.

