
La estimación mutua

SANANDO A LOS ENFERMOS INCURABLES
Dios creó al ser humano
La Biblia dice en (Génesis 1:27) “Dios creó al ser humano a su imagen. (Luego se repite). A imagen de Dios los creó” En (Génesis 5:1) añade que fuimos creados a semejanza de Dios.
Dios creó al ser humano tan igual a Él como un hijo puede ser igual a sus padres naturales.
La Biblia nos dice que Adán tuvo un hijo llamado Set. Las mismas palabras usadas para describir el parecido de Set con el de su padre Adán, son usadas para describir el parecido que usted tiene con Dios Su Padre.
En (Génesis 5) dice que Adán… engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen. Lo que se pueda decir acerca de los padres, se puede decir de sus hijos.
Dios planeó que cualquiera cosa que se pudiera decir acerca de Él, también pudiera decirse acerca de usted.
En (Génesis 1:28) la Biblia explica el estilo de vida y el plan que El diseñó para usted y para mí: Dios dijo: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgarla; señoread en todo lo creado que tenga vida”.
En (Génesis 1:29-30) aparecen enumeradas todas las posesiones existentes en la tierra que Dios le dio a la humanidad, como son: las plantas que dan semilla, los árboles en que hay fruto y dan semilla, todas las bestias de la tierra, y todas las aves de los cielos, y todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida.
Y en (Génesis 2:8-12) dice que Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. El huerto era regado por un río, que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro. Y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice”.
Dios jamás hizo planes para que usted y yo sufriéramos de pobreza, inferioridad, enfermedad, depresión, necesidad o inseguridad. Dios jamás creó a nadie inferior a los demás ni a usted ni a ningún otro ser humano.
Al ir tomando raíces en usted este poderoso principio, comenzará a verse respetable a sí mismo como a alguien que pertenece a la Realeza Divina.
Se supone que la familia de Dios lo represente y refleje a Él en su estilo de vida en la tierra. Puede que usted se pregunte: Y yo, ¿Qué puedo hacer al respecto? Primero reconozca el valor que usted tiene para Dios, ame a Dios sobre todas las cosas y ámese a sí mismo como Dios lo ama. La Biblia dice: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (Lucas 10:27).

