
EN LA GUERRA ESPIRITUAL LOS ÁNGELES DE DIOS PELEAN CON NOSOTROS

¿Está listo?
SANANDO A LOS ENFERMOS.
Texto Principal: Juan 14:12; Mateo 10:7-8; Marcos 16:17-20.
Introducción: Las enfermedades (tormentos y aflicciones) son una maldición, aparecieron como consecuencia del pecado para atormentar a la humanidad. Las enfermedades no son el plan de Dios para nosotros sus hijos, Él es nuestro sanador. La sanidad es la provisión de Dios para todo aquel que cree.
El Señor Jesucristo vino para revelarnos el corazón del Padre; todo lo que el Señor hizo durante su ministerio aquí en la tierra fue porque el Padre le dijo que lo hiciera. El Señor Jesús sanó a todos los enfermos que creyeron en la misericordia de Dios. (Mateo 4:23-24) “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó”. ¿Cómo ministrar la sanidad a los enfermos?
I. HAGÁMOSLO COMO ÉL LO HIZO: ÉL IMPUSO SUS MANOS SOBRE LOS ENFERMOS.
El mejor ejemplo nos lo da el Señor Jesucristo.
- El Señor Jesús ponía sus manos sobre el área que necesitaba sanidad y los enfermos eran sanados.
- La sanidad del leproso; el Señor lo tocó. El poder que estaba en el Señor Jesús fluyó hacia aquel hombre y la lepra desapareció. (Marcos 1:40-41) “Vino a Él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo compasión de él extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio”.
- La sanidad del sordo y mudo. El Señor Jesús colocó Sus dedos en sus oídos y fue sanado. (Marcos 7:31-35) “Volviendo a salir de la región de Tiro, vino por Sidón al mar de Galilea, pasando por la región de Decápolis. Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima. Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua; y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: sé abierto. Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien”.
- El apóstol Pablo imponía las manos sobre los enfermos y los sanaba. (Hechos 19:11) “Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo”.
La sanidad del padre de Publio. (Hechos 28:8) “Y Aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó”.
- Todos los creyentes recibimos la orden de imponer las manos sobre los enfermos y ellos sanarán. (Marcos 16:17, 18) Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.
II. ORDENÉMOSLE A LA ENFERMEDAD EN EL NOMBRE DE JESÚS QUE SALGA DE ESE CUERPO.
Cuando ordenamos en el nombre del Señor Jesús a las enfermedades, se libera un tremendo poder. Declaremos el nombre de Jesús con autoridad. Hablemos sanidad en Su nombre.
- Pedro y Juan sanaron a un cojo. (Hechos 3:1-8).
- Pedro dijo que era en el nombre de Jesús el que había sanado al hombre. (Hechos 3:16) “Y por la fe en su nombre, a este, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por Él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros”.
III. ECHEMOS FUERA A LOS ESPÍRITUS DE ENFERMEDAD.
Cuando ministramos sanidad a los enfermos, transmitimos el poder de Dios que está en nosotros por la imposición de las manos. La fe es liberada a través de la confesión de la palabra de Dios.
- Muchas enfermedades son causadas por espíritus demoníacos de enfermedad que se han adherido al cuerpo. (Lucas 13:11) “Y Había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar”. (Lucas 13:16) “Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?”.
- El Señor Jesús se refirió a la enfermedad como una atadura. Jesús echó fuera el espíritu demoníaco de enfermedad y la mujer fue sanada.
- Las enfermedades incurables. Las enfermedades que la ciencia médica llama incurables por lo general son causadas por espíritus de enfermedad. Cuando ministremos la sanidad en estos casos, hablémosle al espíritu de enfermedad, nombrémoslo por el nombre específico de la enfermedad y ordenémosle al demonio que salgo y la persona será sanada.
Conclusión: El ministerio de sanidad del Señor Jesucristo nos lo encargó a todos nosotros para que lo continuemos aquí en la tierra. Nosotros podemos hacer las obras que el Señor Jesucristo hizo aquí en la tierra durante su ministerio público (Juan 14:12).

