
Mientras más de, más vivirá

LA ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS
LAS ENFERMEDADES NO VIENEN DE DIOS
Texto Principal: Juan 10:10; Hechos 10:38
Introducción: Las enfermedades son los ataques de satanás para afectar nuestro cuerpo; las enfermedades no son bendiciones de Dios. Resistamos a satanás, reprendámosle y atémoslo en el Nombre de Jesús y echémosle fuera junto con todos los demonios que estén atormentando salud.
I. LAS ENFERMEDADES TIENEN UNA MALA VIDA
Cada enfermedades tienen vida, una mala vida que no viene de Dios, porque la enfermedad mata y destruye la vida humana. Esa vida mala o demonio que le da vida a las enfermedades viene de satanás.
- El espíritu de enfermedad. Mientras el espíritu de enfermedad permanezca en el cuerpo humano la enfermedad seguirá llevando a cabo su obra destructiva.
- Echando fuera a los espíritus inmundos. Cuando el espíritu malo o espíritu de enfermedad es echado fuera del cuerpo humano en el Nombre de Jesús, la enfermedad se muere. Este es el proceso para la sanidad divina.
- Las enfermedades provienen del diablo. Nosotros los hijos de Dios tenemos potestad sobre satanás y todos sus demonios en el Nombre de Jesús. Las enfermedades tienen que morir, entonces los cuerpos atormentados son sanados por el poder de Dios.
- La imposición de manos. Pongamos nuestras manos sobre los enfermos y sanémoslos como el Señor Jesús nos mandó. (Marcos 16:17-18) “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.
II. SANANDO A LOS ENFERMOS Y ECHANDO FUERA DEMONIOS
Durante el ministerio del Señor Jesús aquí en la tierra, grandes multitudes venían a Él; ¿Cuál era la característica de estas multitudes? (Mateo 8:16) dice: “Y cuando llegó la noche, le trajeron a Él muchos endemoniados…”
Esto infiere que las enfermedades que el Señor Jesús sanó fueron causadas por demonios. El Señor echó fuera los demonios y sanó a la gente.
El Señor Jesucristo sanó a todos los oprimidos por el diablo (Hechos 10:38) “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.
III. EL SEÑOR JESUCRISTO HECHO FUERA A LOS DEMONIOS Y LOS ENFERMOS SE SANARON
Ministrémosle la sanidad a los enfermos de la manera como el Señor Jesús lo hizo; y los enfermos sanarán.
- La sanidad de la mujer encorvada. (Lucas 13:11). ¿Qué clase de espíritu estaba afligiendo a esta mujer? ¿Era una bendición enviada de Dios? ¡NO! El Señor Jesús dijo que “satanás la había atado” (Lucas 13:16). Un espíritu de enfermedad de parte de satanás la había atado. El Señor Jesús echó fuera a ese espíritu de enfermedad, desató a esta mujer de esa aflicción satánica y ella quedó sana”
- El hombre mudo. (Mateo 9:32-33). Aquí la mudez fue causada por un demonio mudo.
- El niño sordo mudo. (Marcos 9:25-27). Este niño estaba sordo por causa de un espíritu que satanás había enviado para atormentarlo y causarle la muerte.
- El hombre con espíritu inmundo. (Marcos 1:23-26). La situación de este hombre incorregible en la sinagoga fue causada por un espíritu inmundo.
- La fiebre que padecía la suegra de Pedro. (Lucas 4:38-39). No se puede reprender a alguien que no comprende las palabras. Se puede reprender solamente a las personalidades. El Señor Jesús reconoció a satanás trabajando en el cuerpo de esta mujer como la causa de la fiebre. Jesús reprendió la fiebre y la fiebre la dejó.
Conclusión: Las enfermedades no son las bendiciones de Dios para los seres humanos, son los ataques que el diablo lanza contra nosotros para causarnos dolor, angustia y hasta la misma muerte. Nosotros tenemos la Unción del Espíritu Santo y la autoridad en el Nombre de Jesús a nuestra disposición para resistir a esos demonios inmundos y echarlos fuera. Levantémonos ahora mismo y actuemos en fe: Fe en el Nombre de Jesús, creyendo que Dios confirmará siempre Su Palabra cuando la declaremos de la misma manera que lo hizo con los primeros discípulos. (Marcos 16:19-20) “Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la Palabra con las señales que la seguían”.

