
En tiempos de esfuerzo, no deje de esforzarse

EL PACTO RATIFICADO NADIE LO INVALIDA
La familia es una institución divina
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La familia es una institución divina y por lo tanto Dios ha provisto todos los principios para una vida familiar exitosa. El Espíritu Santo a través del apóstol Pablo enfatiza el hecho de la fidelidad entre los cónyuges, aunque el texto bíblico está escrito en género masculino, no excluye a las mujeres. En (1 de Timoteo 3:2) leemos “marido de una sola mujer”. La fidelidad conyugal es la característica principal en la familia del cristiano.
El esposo tiene la responsabilidad de gobernar bien su casa (1 Timoteo 3:4-5) “Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar bien su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?”. La palabra gobernar quiere decir “saber conducir o dirigir a su familia” de acuerdo a los principios establecidos por Dios.
Dios ha estructurado la familia siguiendo líneas bien definidas de autoridad y responsabilidad. Es importante reconocer la estructura que Dios creó para la familia, ya que en nuestros días es poco comprendida, y mucho menos puesta en práctica. Dios ha hecho que la felicidad y el bienestar de la familia dependan completamente de la observancia del orden divinamente establecido.
Cualquier cambio de aquello que Su voluntad ha ordenado, produce únicamente algo deforme, para lo cual no hay otro remedio sino el volver al orden original de Dios.
Deberes de los esposos: Los esposos deben amar a sus esposas partiendo del ejemplo del Señor Jesucristo (Efesios 5:25) “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó asi mismo por ella”. Reconocer a su esposa como a su propia carne. Adán manifestó su primera reacción cuando despertó y encontró que a su lado estaba su compañera. Él dijo: “Esto es ahora hueso de mi hueso y carne de mi carne;… por lo tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:23-24). El Señor Jesús lo ratificó en (Marcos 10:7-8) “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno”. El esposo debe ser sabio y tratar a su esposa como a vaso frágil. Muchas dificultades se evitarían si este principio bíblico lo aplicara el esposo a su esposa. Debemos pedirle a Dios sabiduría para tratar a la esposa adecuadamente.

