
Con sus acciones prueba la fe que tiene

CRISTO ROMPIÓ LOS BARROTES DE LA MUERTE, SOMOS REDIMIDOS
BENDECIDOS POR LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR JESUCRISTO
Texto Principal: Filipenses 3:10; Romanos 4:25; Romanos 8:11; 1 Pedro 3:18.
Introducción: La resurrección del Señor Jesucristo es la prueba de la redención del ser humano, de la derrota de Satanás, hacer al creyente victorioso ante los ataques del adversario y las circunstancias de la vida, y del derecho legal de Dios para hacer del creyente una Nueva Creación. Porque el Señor Jesucristo resucitó de entre los muertos, fuimos liberados del poder de la maldición y ahora tenemos acceso a la bendición (Gálatas 3:13-14).
I. EL PADRE NOS IMPARTIÓ SU JUSTICIA -SOMOS JUSTIFICADOS.
(Romanos 4:25) “El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”.
- El Señor Jesucristo fue justificado por el Padre (1 Timoteo 3:16) “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria”. (1 Pedro 3:18) “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu”.
- ¿Por qué el Padre tuvo que justificar al Señor Jesucristo? Porque el Señor Jesús había sido hecho pecado por nosotros (2 Corintios 5:21) “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”.
- El Señor Jesús pagó en el infierno el castigo que nosotros merecíamos por nuestros pecados y satisfizo las demandas de la justicia de Dios. El Padre lo justificó y nosotros fuimos justificados con él. (Romanos 5:18) “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación de todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida”.
- Cristo fue hecho por Dios nuestra justicia (1 Corintios 1:30) “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención”.
- La fe de Dios en la obra de Su Hijo.
- Dios es un Dios de fe, la fe de Dios llama las cosas que no son como si fuesen. (Romanos 4:17) “(Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quién creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen’.
- Dios llamó las cosas que no eran como si fueran, y fueron.
- En el infierno, el Padre nos llamó Justos, nos llamó vivificados. Nos consideró la Nueva Creación. Él nos consideró Sus hijos antes de que llegara el día de Pentecostés.
II. SOMOS LA NUEVA CREACIÓN.
¿Cuándo fuimos Recreados? En el momento que aceptamos al Señor Jesucristo como nuestro Salvador y nuevo Señor de nuestras vidas, Dios nos hizo nacer de nuevo.
- En la mente de Dios cuando el Señor Jesús fue recreado estando en el infierno, fue cuando la iglesia realmente fue nacida de Dios. (2 Corintios 5:21) “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”.
- Porque estamos en Cristo, somos la Nueva Creación (2 Corintios 5:17) “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. (Efesios 2:10) “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de ante mano para que anduviésemos en ellas”.
- Por la Nueva Creación, la Redención se hizo una realidad en nosotros, la redención es nuestra.
III. SOMOS TEMPLO DEL ESPÍRITU SANTO.
Dios nos dio Su Santo Espíritu. Es una realidad la presencia de Dios morando en nuestros cuerpos (1 Corintios 3:16) “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”; (1 Corintios 6:19) “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestro?”.
- El poder del Espíritu Santo operó en el cuerpo muerto del Señor Jesucristo y lo levantó a la inmortalidad.
- El mismo poder que operó en el Señor Jesucristo y lo resucitó, es el mismo poder que está operando en nosotros los creyentes (Romanos 8:11) “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”.
- El poder de su resurrección está en nosotros (Filipenses 3:10) “A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”.
Conclusión: Nuestro Padre Dios nos dio su poder. La Resurrección de nuestro Señor Jesucristo es la prueba de nuestro derecho para reinar sobre Satanás y sus demonios. Cristo resucitó porque venció a Satanás en nuestro lugar para que nosotros no tengamos que vivir en temor de las fuerzas invisibles de la oscuridad.

