
Informémonos bien

La gran confesión de fe de Israel
Los milagros están ocurriendo siempre entre nosotros
(Salmo 84:11) “Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad”. (Salmo 25:27) “Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea exaltado Jehová que ama la prosperidad de siervo”. (Salmo 34:10) “Los leoncillos necesitan, y tiene hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien”. (Salmo 68:19) “Bendito el Señor; cada día nos colma de sus beneficios el Dios de nuestra salvación”. (Efesios 1:3) “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”.
De la misma forma que Dios nos dio la ley de la gravedad, la ley de la palanca, la ley de la electricidad, la ley de la aerodinámica y todas las leyes físicas, así nos dio también leyes espirituales para que las apliquemos en el mundo físico.
Si tomamos una piedra en la mano y la soltamos, caerá inmediatamente al suelo. Si lo hacemos mil veces, mil veces caerá, porque la ley de la gravedad nunca falla. Así tampoco las leyes espirituales nunca fallan. Es más, son tan poderosas que pueden sobrepasar los límites de las leyes naturales. Cuando esto ocurre lo llamamos milagros.
Los milagros están ocurriendo siempre entre nosotros pero como no estamos aplicando los principios que Dios nos dejó para que éstos sucedan, no los estamos viendo en nuestras vidas.
Necesitamos alinear nuestra mente y espíritu con los pensamientos de Dios. Fluir en ellos sin dudar nada. Abrazarlos como verdades espirituales que nunca fallan y ellos harán el resto.
Estas leyes surgen de la Biblia en forma de declaraciones. Tengamos en cuenta la Palabra de Dios, no sólo debemos leerla, sino interiorizarla a través de la meditación de día y de noche. Pensemos y declaremos: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).
Creer esto es fluir en este principio. Dios es el creador de todo, lo posee todo y lo suple todo. El Señor Jesucristo conocía muy bien este principio y lo visualizaba, lo declaraba, lo confesaba y lo expresaba. El nunca dudo de la abundancia de su Padre Celestial.
El Señor Jesús nos enseñó a orar a Dios como nuestro Padre, ¿Recuerda el Padre nuestro? Las personas que creen en el Padre Nuestro, nunca se dejarán caer por los pensamientos de escasez o miseria. Así como los niños están a la espera de que los padres les suplan las cosas que necesitan, también los que maduran espiritualmente saben que su Padre Dios tiene todo lo que ellos necesitan y que les suplirá todo lo que les falta. Todo lo que necesitamos ya existe en las manos de Dios. Tengamos la convicción de que de alguna forma legítima Él lo hará.
Ningún hijo de Dios tendrá que robar, ni mentir, ni hacerle daño a nadie para tener lo que necesita. Todos tenemos derecho a poseer la porción que nos corresponde como herederos de Dios.
Lo maravilloso es que Dios lo posee todo en abundancia. Si creemos y Dios y Su Palabra, obtendremos la sabiduría, el dinero, y los medios necesarios para recibir lo que tanto deseamos.
Ninguna cosa es demasiado buena como para que usted y yo no merezca recibirla y disfrutarla. La Biblia dice que Dios nos colma cada día de sus beneficios. El salmista David declaró: (Salmo 23:6) “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida…”. (Salmo 68:19) “Bendito el Señor; Cada día nos colma de beneficios el Dios de nuestra salvación”. Amén. ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO

