
Y ORANDO, EL CIELO SE ABRIÓ

Cuando lo invoques, te contestará
Escribe la visión, y declárala en tablas
“Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella” (Habacuc 2:2); “¿No está aún la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de olivo ha florecido todavía; mas desde este día os bendeciré” (Hageo 2:19).
Un hombre ciego se sentó en un parque lleno de flores, con un cartel colgado del cuello que decía: ¡Es Primavera, y estoy ciego!
Que tragedia ser una criatura de Dios, tener este conocimiento al alcance y jamás tener la visión del extraordinario usted que Dios diseñó y que Él tanto valora.
Las religiones tradicionales lo reducen a usted a un indigno gusano que, doblegado, se arrastra por el polvo. Pero Dios está en usted para exaltarlo a una dimensión de dignidad y de realeza junto a Él.
Una joven de la tribu de los Kikuyos un día escuchó acerca de las Buenas Nuevas del Evangelio. Ella era una aldeana, sin educación, sin otro valor diferente de la dote que su papá cobraría por ella al darla en matrimonio y, las habilidades que tenía para dar a luz hijos y cargar leña para el hombre que la poseyera.
Un día Cristo se le apareció en una visión, y le dijo que ella se dirigiera a las personas y les explicara las promesas bíblicas y que orara por ellos; que Él iría con ella y obraría por medio de ella para bendecir a esa gente. Viajó por toda la nación a pie, en bicicleta, en carretones y en todo medio de transporte posible. Milagros tras milagros siguieron a esa joven, hasta que los grupos fueron tan grandes que la policía tuvo que darle protección, mientras enseñaba y oraba por la gente.
Ella supo lo que Jesucristo había hecho por ella y cómo Dios quería vivir en y por medio de ella. Recibió una visión nueva de sí misma hecha a imagen de Dios, con Dios obrando en ella por medio de Jesucristo. Su ministerio ha crecido a un grado tal que ha viajado por Escandinavia, América y por toda África ayudando a la gente en el nombre de Cristo. Era una “doña nadie” que fue transformada en una poderosa mujer de Dios recibida ahora como una reina donde quiera que vaya.
Usted es un hijo, una hija de Dios desde el momento que decidió aceptar a Jesucristo en su corazón como su único y suficiente salvador y Señor.
La Biblia dice: “Mas a todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no fueron engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:12-13); y en (2 de Corintios 5:17) dice el Señor: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. En (Efesios 2:10) leemos: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. Esta es la realidad, somos hijos de Dios, somos la nueva creación en Cristo.
Usted es la creación y extensión de Dios aquí en la tierra. Usted no fue creado para la vergüenza ni la derrota; sueñe los sueños de Dios, véase en el cuadro de los pensamientos de Dios para usted y disfrute de la vida de éxito, salud y bienestar.
Dios le dice hoy: (3 Juan 2) “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, asi como prospera tu alma”; (Juan 10:11) “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas”. Debemos creerle a Dios Su Palabra, confesarla y actuar apoyados en ella; el salmista David la creyó y la declaró (Salmo 23:1) “Jehová es mi pastor; nada me faltará”. Dios es bueno, generoso, afluente y Omnipotente. Amén. ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

