
LA SALVACIÓN PARA EL ALMA Y EL CUERPO

LO QUE SOMOS Y TENEMOS EN CRISTO
COMERÁS Y TE SACIARÁS, Y BENDECIRÁS A JEHOVÁ TU DIOS.
Texto Principal: Deuteronomio 8:10; Números 13:25-27; Jeremías 1:12.
Introducción: Los pensamientos de Dios para nosotros son pensamientos de bienestar y no de mal. Dios es afluente, generoso, Él se deleita en nuestra prosperidad. (Jeremías 29:11) “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. (Deuteronomio 30:9) “Y te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, en el fruto de tu tierra, para bien; porque Jehová volverá a gozarse sobre ti para bien, de la manera que se gozó sobre tus padres”.
I. FUIMOS CREADOS PARA DISFRUTAR DE LAS RIQUEZAS DE DIOS.
Dios plantó el Huerto de Edén y puso allí al ser humano creado a Su imagen y semejanza. (Génesis 2:8) “Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado”.
- En el huerto de Edén no había carencia de nada.
- Adán y Eva disfrutaron de la abundancia del Edén hasta el día que pecaron contra Dios.
- El pecado trajo como consecuencias las maldiciones: La muerte, las enfermedades y la pobreza.
II. EGIPTO: ESCLAVITUD Y EMPOBRECIMIENTO Éxodo 1:11-22.
El pueblo de Dios esclavo en Egipto aprendió a ver lo inalcanzable, lo imposible.
- Las fronteras, los límites están en nuestro ser interior. La Biblia dice: (Proverbios 4:23) “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”.
- En Egipto no hay suficiente. El sistema de Faraón se caracteriza por la opresión, la escasez y las aflicciones.
- Dios rescató a Su pueblo de las manos del enemigo. (Salmo 106:10) “Los salvó de mano del enemigo, y los rescató de mano del adversario”.
III. EL TRÁNSITO POR EL DESIERTO.
Cuando comenzamos a avanzar, miremos más allá de lo que podemos ver con nuestros ojos naturales.
- El desierto es transitorio, no es nuestro destino final. En el desierto Dios es nuestro proveedor; Israel no tuvo necesidad de nada. (Salmo 105:37) “Los sacó con plata y oro, y no hubo en sus tribus enfermo”.
- Dios pastoreó a Su pueblo por el desierto (Salmo 136:16) “Al que pastoreó a su pueblo por el desierto, porque para siempre es su misericordia”.
(Nehemías 9:20-21) “Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para la sed. Los sustentaste cuarenta años en el desierto, de ninguna cosa tuvieron necesidad; sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies”.
- La mayoría de cristianos tienen un concepto equivocado del desierto. Piensan que pasar por el desierto es sufrir enfermedades, escasez, soledad y toda clase de penurias.
- El desierto es mejor que Egipto; en Egipto hay escasez. En el desierto es donde hay suficiente.
- Dios es nuestra fuente de provisión. (Filipenses 4:19) “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”.
IV. EN CANAÁN HAY MÁS QUE SUFICIENTE.
(Números 13:25-27) “Y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días. Y anduvieron y vinieron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y dieron la información a ellos y a toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra. Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella”
- Canaán: tierra de abundancia- ahí hay más que suficiente.
- ¿Quién es Dios? Todo suficiente (Génesis 17:1) “Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso, anda delante de mí y sé perfecto”.
- Hay más en nosotros que lo que se ve. Dios ya puso en nosotros todo Su potencial. Nuestro trabajo es liberarlo y usarlo. El pensamiento de Dios es que poseamos la tierra y sometamos al enemigo.
- La voluntad de Dios es que seamos enriquecidos. (2 Corintios 9:8-11) “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre. y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios”.
Conclusión: Traspasemos los límites, entremos en lo sobrenatural. No estamos aquí para hacer lo posible, Dios nos creó para hacer lo imposible. Quebrantemos el yugo de la pobreza en nuestras mentes y disfrutemos de las riquezas de nuestro Padre Dios.

