
EL COMBATE YA FUE GANADO, JESUCRISTO ES EL VENCEDOR

COMERÁS Y TE SACIARÁS, Y BENDECIRÁS A JEHOVÁ TU DIOS.
LA SALVACIÓN PARA EL ALMA Y EL CUERPO
LECTURA BÍBLICA (Salmo 1)
VERSÍCULO DE LA SEMANA ANTERIOR: “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días” (Salmo 23:6).
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra” (Isaías 41:12)
PREGUNTAS INTRODUCTORIAS
- Según (Romanos 4:21) ¿De qué estuvo plenamente convencido Abraham?
R/ DE QUE DIOS ES PODEROSO PARA HACER TODO LO QUE HA PROMETIDO
- Por haber creído Abraham en la Omnipotencia y la integridad de Dios ¿Cómo le fue contada su fe? (Romanos 4:21-22)
R/ POR JUSTICIA
- Según (Romanos 4:23-24) ¿Sólo respecto a Abraham se escribió que su fe le fue contada por justicia?
R/ NO, TAMBIÉN SE ESCRIBIO RESPECTO A NOSOTROS QUE CREEMOS EN EL QUE LEVANTÓ DE LOS MUERTOS A JESÚS, SEÑOR NUESTRO
- ¿Por qué fue entregado el Señor Jesucristo? (Romanos 4:25)
R/ POR NUESTRAS TRANSGRESIONES
- ¿Qué representa para nosotros la resurrección de Cristo? (Romanos 4:25)
R/ NUESTRA JUSTIFICACION
LA SALVACIÓN PARA EL ALMA Y EL CUERPO
(Salmo 103:3) “Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias”.
(Isaías 59:2) “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír”.
(Gálatas 3:13) “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu”.
Introducción: El Señor Jesucristo con su muerte expiatoria en la cruz nos proveyó la salvación para el alma y el cuerpo.
I. POR EL PECADO VINO LA CONDENACION A TODOS LOS SERES HUMANOS
La transgresión de Adán afecto a todos los seres humanos al transmitirnos el pecado y la condenación a la muerte (Romanos 5:12) “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.
(Romanos 5:17) “Pues por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia”.
(Romanos 5:18-19) “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos”.
- El castigo por el pecado. (Isaías 59:2) “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír”.
(Romanos 6:23). “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.
- Muerte espiritual,
- Muerte física: separación del alma del cuerpo y las enfermedades.
- La muerte eterna: estar en el infierno eternamente (lugar de tormento) separado de Dios.
II. DIOS INTERVINO PARA SALVAR AL MUNDO
No había nada que el hombre pudiera hacer para remediar su situación delante de Dios.
- Dios tuvo que intervenir para salvar a la humanidad. (Juan 3:16) “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.
- Dios puso como propiciación (víctima expiatoria) al Señor Jesucristo. (Romanos 3:25) “A quién Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados”.
III. EL SEÑOR JESUCRISTO A TRAVÉS DE SU SACRIFICIO EN LA CRUZ SALVO NUESTRA ALMA
Por el pecado todos los seres humanos quedamos bajo el castigo de la condenación eterna.
- El Señor Jesucristo pagó el castigo que nosotros debíamos pagar por causa del pecado.
- Jesús fue hecho pecado (2 Corintios 5:21) “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él”.
- A través de Su santa sangre desapareció nuestros pecados como si nunca hubieran sido. (Hebreos 9:25-26) “Y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; mas ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado”.
- Por la fe en la sangre de Jesús tenemos redención y perdón de pecados. (Efesios 1:7) “En quién tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”.
IV. EL SEÑOR JESUCRISTO A TRAVÉS DE SU SACRIFICIO EN LA CRUZ SALVO SANO NUESTRO CUERPO
Las enfermedades aparecieron como consecuencia del pecado. Las enfermedades son azotes, aflicciones, congojas, tormentos; son una maldición por el pecado. (Gálatas 3:13) “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu”.
- (Éxodo. 23:25) “yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti”; (Jeremías 33:6) “He aquí yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad”.
- Cuando el cuerpo del Señor Jesucristo fue levantado en la cruz llevaba nuestras enfermedades para librarnos de esa maldición. El llevó nuestras enfermedades (Isaías 53:5) “Ma él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros sanados”.
V. JESUCRISTO ES NUESTRO SANADOR “Jehová que te sana”
(Hechos 10:38) “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él”.
- Porque la maldición de la enfermedad ya fue levantada a través del cuerpo del Señor Jesucristo en la cruz, no tenemos que seguir padeciendo esas aflicciones. Jesús es nuestro Sanador (Éxodo. 15:26) “Yo soy Jehová tu sanador”.
- Jesucristo es el mismo hoy. (Hebreos 13:8) “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
Conclusión: El Señor Jesucristo es el salvador del alma y del cuerpo. Su sacrificio en la cruz nos proveyó la redención perfecta. (Salmo 103:3) “Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias”. La compasión por los que sufren no ha menguado. Él es el mismo, JESUCRISTO sana hoy.

