
Jesucristo tomó mi lugar

EL PRESENTE Y EL FUTURO NO DEPENDE DE MI PASADO
ESTAMOS COMPLETOS EN CRISTO EL PODER ILIMITADO DE DIOS ESTÁ EN NOSOTROS HOY
Texto Principal: Efesios 1:18-23; Romanos 8:11
Introducción: La misma habilidad que obró en el cuerpo muerto del Señor Jesús cuando fue resucitado a la inmortalidad, está obrando en nosotros hoy.
I. RESUCITADOS CON CRISTO
Fuimos resucitados con Cristo y el Padre nos hizo sentar juntamente con Él en os cielos; representativamente, estamos sentados en el Trono con Cristo (Efesios 2:6).
- El Señor Jesucristo es la cabeza de la iglesia, su cuerpo; nosotros somos miembros del Cuerpo de Cristo. De modo que si la cabeza es exaltada, el cuerpo es exaltado con ella. Si Dios le otorgó toda potestad a la cabeza del Cuerpo, esa potestad le pertenece a la iglesia, y es para nuestro aprovechamiento y beneficio.
- Si Él conquistó todas las fuerzas de las tinieblas y las dejó paralizadas y maltrechas antes de la resurrección de entre los muertos, es como si nosotros hubiéramos realizado esa poderosa obra.
- Somos el cuerpo de Cristo, por eso todas las fuerzas malignas y perversas están bajo nuestros pies. Nosotros somos los amos de todas las fuerzas satánicas; el Señor Jesucristo no las derrotó para sí. El las derrotó para nosotros. Él peleó y ganó el combate para nuestro bien (Efesios 1:21-22).
- Adán con su pecado de alta traición nos sometió a la esclavitud de la muerte y el poder satánico; el Señor Jesús nos redimió, Él derrotó a nuestro enemigo, y los puso bajo nuestros pies.
II. DE LA PLENITUD DE CRISTO TOMAMOS TODOS
La palabra «plenitud» viene del vocablo griego: «pléroma«, que significa «completo», «perfecto» o cualquier otro sinónimo que significa plenitud.(Efesios 1:22-23) “Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo”.
- Cristo es nuestra plenitud. La plenitud de Cristo nos llenó. (Juan 1:16) «Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia». (Colosenses 2:9-10) “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en Él, que es la cabeza de todo principado y potestad”.
- Tenemos superioridad sobre tas fuerzas diabólicas, satanás y sus demonios están bajo nuestros pies. (2 Corintios 2:14) «Más a Dios gracias, el cual nos leva siempre en triunfo en Cristo Jesús…».
- Nuestra redención en Cristo es eterna. No fue sólo una redención para el momento en que se efectuó, sino que Satanás está tan derrotado ahora como lo estuvo cuando Cristo se levantó de los muertos; el diablo está sujeto al Nombre de Jesús como lo estuvo cuando el Salvador lo conquistó (Hebreos 9:12).
III. LA SABIDURÍA ESPIRITUAL
La mente natural difícilmente puede aceptar que la misma fuerza y el mismo poder de resurrección que obró en el cuerpo muerto de Jesús es nuestro hoy. (1 Corintios 2:6) «Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen».
- El conocimiento a través de los sentidos no produce fe; la fe viene por la revelación de la Palabra de Dios a nuestro espíritu regenerado.
- Por el Espíritu Santo y la Palabra somos llenos de la sabiduría e inteligencia espiritual.
IV. CREZCAMOS EN EL CONOCIMIENTO DE DIOS, RENOVEMOS NUESTRAS MENTES
¿Cuándo vamos a aceptar está realidad de lo que somos en Cristo? ¿Cuándo se harán productivas nuestras mentes con este poderoso descubrimiento de lo que somos en Cristo hoy? A través de la lectura y la meditación en la Palabra de Dios nuestras mentes son renovadas y productivas.
- La mente renovada por la Palabra de Dios nos permite crecer en el conocimiento de Dios. (Colosenses 1:9-12) “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz”.
- Apropiémonos de la realidad de lo que somos en Cristo y no tendremos que luchar para obtener fe y nuestra vida de oración será como la del Maestro.
- El sentimiento de indignidad que proviene de la conciencia de pecado será destruido por el conocimiento espiritual; «el conocimiento pleno» de nuestra redención ocupará su lugar.
- Andemos como es digno del Señor (Colosenses 1:10).
- La Nueva Creación se hará real cuando proclamemos al mundo lo que somos en Cristo. ¡Esto nos convertiría verdaderamente en poderosos hijos de Dios!
Conclusión: Dios nos hizo aptos, Él nos dio Su habilidad ilimitada, la supereminente grandeza de Su poder que levantó a Cristo de entre los muertos está obrando en nosotros.

