
NUESTROS PRIVILEGIOS EN CRISTO

0782- ROMPA EL YUGO DE LA POBREZA
LA PALABRA DE DIOS ES EL MANÁ
LECTURA BÍBLICA (Efesios 2:1-10)
VERSÍCULO DE LA SEMANA ANTERIOR: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Venid a mí todos los que estáis trabajado y cargados, y yo os hare descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallareis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:28-29).
PREGUNTAS INTRODUCTORIAS
- Según (Efesios 6:16) ¿Cómo se llama el escudo del cristiano?
R/ LA FE
- ¿Qué hace el escudo de la fe por nosotros los cristianos? (Efesios 6:16)
R/ APAGA LOS DARDOS DE FUEGO DEL MALIGNO
- Según (Efesios 6:17) ¿Qué es la salvación para los cristianos?
R/ EL YELMO
- ¿Qué es la Palabra de Dios? (Efesios 6:17)
R/ LA ESPADA DEL ESPÍRITU
- Según (Efesios 6:18) ¿Cuándo debemos orar los cristianos?
R/ EN TODO TIEMPO
- Mencione las clases de oración que debemos hacer según (Efesios 6:18)
R/ LA ORACION DE SUPLICA Y LA ORACION EN EL ESPÍRITU
LA PALABRA DE DIOS ES EL MANÁ
Jehová liberó al pueblo para poder llegar a la tierra prometida, pero quizás llevaban poco tiempo caminando en el desierto, estaban agotados, cansados y sin esperanzas ya se estaban agotando al no ver una tierra, esa tierra que el Señor les había prometido. Tampoco tenían alimento ni agua, pero es ahí, en el momento de angustia que aparece el maná.
¿De dónde proviene la palabra “maná”? Es un significado impreciso del hebreo sin embargo proviene de la palabra “Man” que puede significar “¿qué es?” o “¿qué es esto?” y según personas estudiadas en el hebreo dicen que esta es la frase que el pueblo de Dios dijo o se preguntaron cuando vieron por primera vez la provisión.
Éxodo 16:4-5 “Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. Más en el sexto día preparará para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día.”
Dios había prometido proveer el alimento en el desierto porque el pueblo estaba necesitado de alimento, habían personas que se quejaron de Él. El pan de Dios, es decir, el maná, no era un pan procesado o producto elaborado por alguna panadería o chef de ese entonces. El maná venía directamente del cielo, era una provisión sobrenatural. Debió ser un hecho sorprendente.
Así en nuestra vida, pasamos por desierto o valle en los que vemos que no hay provisión, así sea económica, espiritual o del alma, inclusive puede que durante este desierto nos podemos llegar a sentir ignorados u odiados por el Señor y siempre lo vemos alejado de nosotros y sus promesas las vemos aún más lejanas pero el Señor prometió que Él estaría todo el tiempo en nuestro caminar y que nunca nos iba a desamparar. Hebreos 13:5 NTV No amen el dinero; estén contentos con lo que tienen, pues Dios ha dicho: «Nunca te fallaré. Jamás te abandonaré».
I. EL MANÁ ESPIRITUAL: JESÚS
Juan 6:35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Jesús nos está diciendo que Él es la comida de todos nuestros deseos y satisfacciones y de esa necesidad de seguridad de que somos salvos. Juan 6:40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
Jesús nació en Belén, lo cual significa “casa de pan”. Jesús es nuestro sustento espiritual. Cuando nosotros estamos como bebés en el evangelio, el señor nos da el sustento que es la palabra de Dios. Recordemos que la fe viene por el oír, y el oír la palabra de Dios. Cada vez que nosotros escuchamos, leemos y nos congregamos nuestra “FE” va aumentando, vamos creciendo en el cuerpo de cristo, Él es nuestro pan.
Jesús es quien sacia todas las necesidades, Él quiere tomar el control de nuestras vidas, de nuestros objetivos personales e incluso Él quiere que tengamos la paz que a veces nuestros pensamientos de angustia o ansiedad no nos deja tener. El mundo no te puede satisfacer, la música, los conciertos, los videojuegos, las relaciones, nada de eso te puede realmente alimentar, pero el pan de vida, quién es Jesús, que es el amor de Dios, Él te puede llenar y puede sanar tu corazón.
II. EL MANÁ DEL ALMA: ESPÍRITU SANTO
El Santo Espíritu de Dios es esa persona quien solamente nos puede dar la paz en esos momentos de ansiedad, preocupación, temor o amargura de nuestra vida. La paz es el tercer fruto que Él nos provee. Romanos 14:17 Porque el reino de Dios no es cuestión de comida ni de bebida, sino de justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo es capaz de que cuando nosotros pasemos por los desiertos o los valles de sombra, podamos tener una paz que sobrepasa todo entendimiento. ¿Cómo podemos disfrutar esa paz? El primer paso es aceptar al Señor Jesucristo, a partir de ese momento, el Espíritu Santo comenzará a vivir en nosotros, pero no todo queda ahí, para poder tener la llenura del Espíritu Santo y la manifestación de su presencia a través de nosotros debemos anhelar, deseando su llenura todos los días y tener fe de que ya la hemos recibido.
III. EL MANÁ DE LA PROVISIÓN MATERIAL: PADRE
¿Cómo podemos obtener la provisión física? La provisión física es lo material aquí en la tierra, pero muchos creyentes pensamos que el Señor no le agrada darnos nada y más bien es supuestamente bueno, estar en condiciones precarias.
Dios, El Padre, es un Padre amoroso, porque Él es amor, esa es su esencia. Como Padre nuestro, él se agrada de darnos todo cuanto pidamos, porque sabe que nosotros confiamos en Él y tenemos fé. A su vez, el Padre se agrada cuando pedimos en grande, no es “Diosito dame un casita” NO. Es: Padre amado, gracias por proveerme este castillo, esta mansión.
En Génesis 22, cuando el Señor le pide a Abraham que sacrifique a Isaac como ofrenda hay dos cosas muy importantes. 1) Dios también se agradó de Abraham, porque él nunca se quejó o arremetió contra Dios, sino siempre tuvo un corazón manso y dispuesto para Él, la queja a veces nos hace pensar que Dios no nos quiere proveer. 2) Abraham siempre tuvo fe de que aunque, Dios le había pedido sacrificar a su hijo, arriba en el monte iba a encontrarse con provisión, el Padre proveyó un carnero. Jehová Jireh. El Señor nos enseña que en cada circunstancia, así sea lo más difícil debemos fijar nuestra mirada en Él y confiar que Él nos proveerá. El Padre nos proveerá todas las necesidades que tengamos, sean económicas, de sanidad, espirituales y de nuestro intelecto.
IV. ENCONTRANDO EL MANÁ
- Aceptando a Jesús como nuestro único y suficiente salvador.
Jesús nos enseña que Él es nuestro pan de vida, que Él es el camino, la verdad y la vida, y nadie llega al padre sino por Él. Aceptar a cristo es saber que a partir de ese momento nunca más te hará falta nada.
- Meditando La Palabra .
Leer la palabra no es solo leer, sino meditar en ella, escudriñar las escrituras para saber qué pensamientos tiene el Señor y la palabra no vuelve vacía, la palabra es eterna, no es un libro de historia sino que es poderosa. En la biblia podemos encontrar palabras de aliento, de sanidad, de ayuda y de provisión.
- Tener una comunión con Dios.
El padre quiere que tengamos una comunión con Él, que seamos apartados solo para él. Hay que obedecer a sus mandamientos, despojarnos y desligarnos de todo pecado que está apoderándose de nuestras vidas. Él ya no quiere oír más quejas pero si quiere que le alabemos y le adoremos por quién es Él y está dispuesto a hacer en nuestras vidas.
CONCLUSIÓN: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son nuestro maná, nuestro pan de vida, por quien podemos encontrar la vida eterna, la paz verdadera y el más grande amor. Jesús hoy te invita a que le aceptes en tu corazón. Esta semana lo invito a meditar en el versículo Lamentaciones 3:22-23 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Esto significa que tenemos una nueva oportunidad de acercarnos a Él.

