
EL SECRETO DE LA ORACIÓN- DIOS ANHELA NUESTRO COMPAÑERISMO

El orden de Dios para los cónyuges
El Señor Jesucristo jamás careció de cosas
El Señor Jesucristo jamás careció de las cosas que necesitó aquí en la tierra para llevar a cabo su ministerio. Durante los años de ministerio público el Señor alimentó multitudes, mantuvo a un equipo de doce predicadores de tiempo completo, y luego llamó a otro grupo de setenta personas. En total, por lo menos ochenta y dos personas con sus familias dependían de Jesús. Como leemos en el Evangelio de San Lucas, había un grupo de mujeres importantes que le seguía por doquier y le servían con sus bienes. “Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes” (Lucas 8:3).
El Señor Jesucristo admitió que vertieran un perfume costosísimo sobre su cuerpo, y hubo tantos ingresos en su ministerio que necesitó nombrar a un tesorero. Él tenía suficiente para dar ofrendas a los pobres, y podía sacar dinero de la boca de un pez. Este no es el cuadro de un Cristo pobre y necesitado.
Es el Hijo de Dios que está haciendo la obra que Su Padre lo envió a hacer, y que dispone de los ilimitados recursos del cielo y de la tierra para llevarla a cabo.
No sólo las riquezas de los magos de Oriente vinieron a sus manos, sino que incluso bienes que antes pertenecían a endemoniados llegaron a ser de Jesús para que éste pudiera seguir predicando y echando fuera más demonios (Lucas 8:2).
Aún de la casa de Herodes y de sus tesoros fluía dinero para el ministerio de Jesús (Lucas 8:3).
Mi oración es para que usted pueda ver estas verdades claramente.
Satanás tiene casi dos mil años de estar engañando a muchos cristianos con su historia del Cristo necesitado y en la absoluta pobreza. Llegó el tiempo en que el Espíritu de Dios está abriendo los ojos de Su pueblo para que renovemos nuestra mente con la Palabra Viviente del Padre.
Al relatar la crucifixión el Evangelio de Juan insiste en que los ambiciosos soldados romanos se repartieron la ropa de Jesús. Si se la repartieron es porque esta ropa era valiosa. Jesús no se vestía con harapos.
De acuerdo con (Juan 19:23-24), Su túnica era de tan buena calidad que no se atrevieron a romperla, sino que se la jugaron a la suerte.
A modo de comparación leamos lo que escribió el apóstol Pablo a uno de sus discípulos en (2 Timoteo 4:13) “Cuando vengas trae el capote que dejé en Troas, en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos”.
En aquella época los libros eran un lujo que muy pocos podían permitirse, y los pergaminos eran sumamente caros, pero Pablo poseía ambos tipos de obras.
Además, ¿Qué clase de capa cree usted que el apóstol preso en Roma le pedía a Timoteo que recogiera en la ciudad de Troas? Si aquella capa hubiera sido un trapo viejo y de mala calidad, ¿Cree usted que Pablo se habría preocupado por ella hasta el punto de hacer un paréntesis en las revelaciones que estaba recibiendo y molestar a Timoteo con esta petición tan personal?
Jesús siempre hizo la obra de Dios con abundancia. Y aunque es verdad que el apóstol Pablo tuvo épocas difíciles en sus finanzas, y que conoció algunos días de escasez; también es cierto que él escribió en (Filipenses 4:12) “sé tener abundancia”.
Seguramente usted ha tenido suficientes días de escasez en su vida. Ya es hora de que aprenda a tener abundancia para que la disfrute con su familia y en su ministerio. Es hora de empezar a poner en práctica las leyes bíblicas de la prosperidad.
A partir de hoy, usted debe empezar a sembrar con abundancia, a sembrar cualquiera que sea la circunstancia que esté pasando, y a esperar una cosecha abundante de parte de Dios.
Si usted es un pastor, un evangelista, o un empresario que está dedicado a la obra de Dios y ha recibido visión de parte de Él para soñar cosas grandes para su ministerio, debe saber que Dios ya ha preparado todos los recursos que usted necesita para realizar esa tarea.
Él no va a darle una visión de gigante y finanzas de enano. Empiece a poner en práctica estos principios. Satúrese de los pensamientos de Dios acerca de la prosperidad financiera. Hay una Unción de Dios sobre Su Palabra. Esta unción le enseñará la verdad, le dará gracia para obedecer, valor para sembrar y habilidad para cosechar en abundancia. ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO

