
USTED PUEDE SER UN CONQUISTADOR

LAS ULTIMAS INSTRUCCIONES DEL REY
DIOS USA A GENTE SENCILLA COMO USTED Y YO
Texto Principal: Filipenses 4:13; Colosenses 1:29; 2 Corintios 5:17.
Introducción: Nuestro crecimiento espiritual no lo alcanzamos declarando lo que no podemos hacer basados en nuestras debilidades. Crecemos espiritualmente cuando nuestra confesión se basa en lo que la Palabra de Dios dice acerca de nosotros y en lo que podemos hacer. Confesemos: (Filipenses 4:13) “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Pablo no hablo de sus experiencias pasadas, errores, fracasos y frustraciones; él declaró lo que la Palabra de Dios dice acerca de la nueva creación.
I. PODEMOS TENER MAS DE DIOS CUANDO DIOS TENGA MAS DE NOSOTROS.
Moisés, David, Elías, Pedro y Pablo eran hechos del mismo material con el que fuimos creados usted y yo humanamente hablando. Ellos eran gente sencilla como nosotros. La Biblia dice en (Santiago 5:17) que “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras”.
- La única diferencia es que ellos se rindieron totalmente a Dios, creyeron sus Palabras y actuaron basados en ellas.
- Si queremos ser usados por Dios debemos hacer lo mismo que estos hombres y mujeres de fe hicieron.
- Dios siempre ha usado a las personas que se han entregado completamente a Él; Él también nos usará a la medida de nuestra consagración a Él.
II. ESTE ES NUESTRO DÍA.
Pedro, Pablo y los otros apóstoles ya no están con nosotros hoy, pero los planes de Dios para el mundo continúan avanzando. Hoy somos nosotros los creyentes los que debemos ir al mundo a suplir sus necesidades físicas y espirituales predicándoles el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, sanándolos y liberándolos de toda opresión. ¿Como lo hicieron los primeros creyentes?
- Pedro predicó el Evangelio del Reino e hizo señales y prodigios en el Nombre del Señor Jesucristo. (Hechos 3:6-9) “Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron lo pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios”. Los apóstoles hicieron caso omiso de las amenazas y continuaron predicando la Palabra del Señor. (Hechos 5:19-21) “Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida. habiendo oído esto, entraron de mañana en el templo, y enseñaban…”.
- Felipe en Samaria. (Hechos 8:5-8) “Entonces Felipe descendiendo a la ciudad de Samaria les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacia. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces, y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad”.
- Pablo desde su conversión predicaba a Cristo. (Hechos 9:20-22) “En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que este era el Hijo de Dios. Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a todos los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes? Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo”.
- La clave del éxito como creyentes, está en hacer todo en el Nombre de Jesús. (Colosenses 3:17) “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de Él”.
- (Marcos 16:17-18) “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echaran fuera demonios; hablaran nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.
III. NUESTRA MISIÓN.
Dios desea usarnos hoy poderosamente. Vayamos por todo el mundo y prediquemos el Evangelio del Reino, hagamos las señales y los prodigios que el Señor dijo que hiciéramos. (Mateo 10:7-8) “Y yendo, predicad, diciendo: El Reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios, de gracia recibisteis, dad de gracia”.
- La presencia de Dios está en nosotros. Él lo afirmó en (Josué 1:5) “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé”.
- Tomemos la Palabra de Dios y hagamos en Su nombre lo que Él nos dice que hagamos.
- El Señor nos ayudará y confirmará Su Palabra con señales y prodigios como lo hizo con los primeros creyentes. (Marcos 16:20) “Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la Palabra con las señales que la seguían”.
Conclusión: El Señor quiso decir lo que dijo cuando nos dio el poder para sanar a los enfermos y liberar a los endemoniados. El Señor esta con y en nosotros hasta el fin del mundo. Él confirmará Su Palabra con señales y prodigios cuando nosotros la prediquemos en Su nombre. Este es nuestro día.

