SEA UNA MEJOR VERSIÓN DE SI MISMO
DIOS QUIERE QUE TODOS SEAN SANOS
ALABANZA Y ADORACIÓN
Texto Principal: Salmo 150; 1 Reyes 8:10-11
Introducción: David fue un adorador, él aprendió cómo alabar y adorar a Dios. En el Salmo 150 el Espíritu Santo nos exhorta a ser sensibles a lo que Él está haciendo hoy en la restauración de la verdadera adoración en Su Iglesia.
DEFINICIÓN DE ALABANZA Y ADORACIÓN.
Alabar es hablar, o cantar, acerca de Dios por lo maravilloso que es Él, y por lo que ha hecho por nosotros. Alabar es hablar bien, expresar admiración, halagar, felicitar, aplaudir, elogiar, exaltar.
- La alabanza es una expresión de gratitud sincera y acción de gracias a Dios. Es una expresión física y vocal de nuestro sincero amor a Dios por todas las maravillosas bendiciones que nos ha dado.
- Adoración es expresar reverencia, expresar un sentimiento de admiración, inclinarnos ante Dios.
ADORAR ES DERRAMAR EL ALMA EN ADMIRACIÓN.
La adoración es la forma más alta de alabanza, va más allá de pensar en todas las bendiciones maravillosas que nuestro Padre Dios nos da cada día; cuando adoramos expresamos nuestra admiración y aclamamos a Dios por lo que Él es, por su carácter, atributos y perfección. Ministramos a Dios por ser quien es y no sólo por lo que Él ha hecho por nosotros.
- La adoración es una actitud del corazón, es expresarle reverencia al Padre; es contemplarlo desde el interior del corazón, es una profunda meditación acerca de la grandeza y la dignidad de Dios.
- Adoración es derramar el alma en profundas expresiones de reverencia, admiración, y adoración.
- La adoración es un desborde espontáneo de estos pensamientos y emociones.
LA ADORACIÓN EN ESPÍRITU Y EN VERDAD.
Sólo podemos darle a Dios la verdadera adoración a través de nuestro espíritu. (Juan 4:24) “Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren”.
- En espíritu. Significa adorar con nuestro espíritu por el poder del Espíritu Santo que mora en nosotros.
- En Verdad. Es permitir que el Señor escudriñe las profundidades de nuestro corazón. (Salmo 26:2-3) “Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón. Porque tu misericordia está delante de mis ojos, y ando en tu verdad”. La adoración verdadera significa que ha habido una rendición total de nuestra vida a Dios.
- Limpiémonos. La carne no puede adorar a Dios. Despojémonos de lo que no es de Dios. (Colosenses 3:5) “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría”. (Colosenses 3:16-17) “La palabra de Cristo en abundancia en vosotros, ensenándoos y amonestándoos los unos a los otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y canciones espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él”.
ABRAHAM ADORÓ A DIOS.
La primera referencia bíblica a la adoración está en conexión con Abraham. (Génesis 22:5) “Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros”.
- Abraham obedeció. Dios le pidió a Abraham que sacrificara a su hijo Isaac, y Abraham obedeció. Isaac era el hijo prometido. Él era el cumplimiento del pacto que Dios había hecho con Abraham.
- Sacrificio intenso. Este acto de adoración demandó de Abraham lo mejor que poseía, la máxima ofrenda. El acto de adoración aún puede ser un acto de gran sacrificio personal (Romanos 12:1-2).
- La Obediencia es un acto de Fe. El acto de adoración es un acto de obediencia y fe. Abraham pudo no haber sentido deseos de adorar. En el tercer día de su viaje para ofrecer a Isaac, Abraham dijo: “Volveremos”. Un acto de obediencia se había convertido en un acto de fe.
- La Rendición del Yo. La muerte de Isaac significaría la muerte de todo aquello por lo cual Abraham había vivido. Cada promesa que Dios le había dado estaba basada sobre el nacimiento de su hijo. Todo lo que Abraham había creído tenía que ver con Isaac. Esto fue un acto de rendición total a Dios.
LA ALABANZA TRAE LIBERACIÓN.
Saúl atormentado por espíritus malignos. (1 Samuel 16:14-17) “…Diga, pues, nuestro señor a tus siervos que están delante de ti, que busquen a alguno que sepa tocar el arpa…”.
- La alabanza trajo liberación. Cada vez que el espíritu malo venía sobre Saúl, David tomaba su arpa y tocaba. (1 Samuel 16:23) “…y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él”.
- Los músicos y cantantes deben ser hábiles. Los siervos de Saúl sabían que debían encontrar un músico con habilidad porque habían visto el poder de la alabanza cuando se ministra con unción al Señor.
Conclusión: Dios es el único digno de ser alabado; rindámosle nuestra vida y alabémosle por lo que Él es y por todas las bendiciones que cada día derrama sobre nosotros.

