
LA NUEVA JERUSALEN Y LA ETERNIDAD
SANIDAD DIVINA PARA TODOS
Texto Principal: Mateo 19:26; Lucas 1:37
Introducción: Necesitamos estar plenamente convencidos de que Dios quiere que gocemos de buena salud. La provisión de Dios para la sanidad física ya es una realidad, no es una promesa. En la cruz del Calvario el Señor Jesús llevó nuestras transgresiones y también nuestras enfermedades (Isaias 53:4-5) “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.
I. LA SANIDAD SE RECIBE POR LA FE
La fe es la confianza de que la palabra de Dios no puede fallar; es la certeza, la convicción de que Dios es íntegro y veraz; que Dios y Su apalabra son uno solo. Si Dios los dice, él lo hace. Dios desea que tengamos salud y seamos prosperados en todo. (3 Juan 2) “Amado, yo deseo que seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.
- La duda es desconfiar de la integridad de la palabra de Dios. Si hay duda en nuestra mente respecto a si seremos sanos o no, no existirá la fe para ser sanados La Biblia dice: (Hebreos 11:6).
- Por la fe en la Palabra Viviente (El Verbo de Dios, Cristo), la mujer que padecía de flujo de sangre fue sanada (Marcos 5:25-27) “Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y toco su manto”.
- Esta mujer puso su fe en acción y fue sanata (Marcos 5:34) “Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; vé en paz, y queda sana de tu azote”.
- El Sanador a. ninguno rechaza, él está dispuesto a sanar a todos los enfermos. (Juan 6:37) “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera”.
- Las multitudes venían a Jesús para ser sanados. (Marcos 6:53-56).
- El Señor Jesús sanó a todos los enfermos. (Mateo 8:16) “Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos”.
II. EL SEÑOR JESUCRISTO SANA LAS ENFERMEDADES INCURABLES
El Señor Jesús sana todas las enfermedades. En la clasificación de las enfermedades existen aquellas que según la ciencia médica no tienen opciones de sanación, como son: Cáncer en etapa avanzada o con metástasis, enfermedades autoinmunes severas, Enfermedades neurodegenerativas, Insuficiencia renal crónica avanzada, enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
- Las “enfermedades incurables” causadas por espíritus malignos como el cáncer, la leucemia y la artritis, el Señor Jesús las sana.
- El Señor Jesucristo sanó a un mudo endemoniado. (Mateo 9:32-33) “Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un hombre mudo, endemoniado. Y echando fuera el demonio el mudo habló y la gente se maravillaba y decía: Nunca hemos visto cosa semejante en Israel”.
- El Señor Jesús sanó a un sordo. (Marcos 9:25) “Cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él”.
- El Señor Jesucristo liberó a un esquizofrénico. La ciencia desconoce la causa exacta de la esquizofrenia. (Mateo 17:15) “Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua”. (Mateo 17:18) “Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora”.
- El Señor Jesucristo abrió los ojos de los ciegos; echó fuera el espíritu de ceguera. (Mateo 12:22).
III. MILAGROS CREATIVOS
Los milagros creativos eran una parte importante del ministerio del Señor Jesús. (Mateo 19:26) “Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible”; (Mateo 4:24) “Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos; y los sanó”. Algunas personas han perdido partes de sus cuerpos debido a una cirugía, accidentes, enfermedades destructivas o defectos de nacimiento.
- El hombre de la mano seca. (Marcos 3:1-5).
- La sanidad del paralítico (Marcos 2:10-12)”.
IV. JESUCRISTO ES EL MISMO AYER, Y HOY, Y POR LOS SIGLOS
El Señor Jesucristo que sanó a los enfermos durante su ministerio público hace dos mil años, no ha cambiado. Él sigue siendo el médico divino que sana todas las enfermedades de los que creen en Dios y Su palabra. (Hebreos 13:8) “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
- Solo creer (Marcos 9:23) “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible”.
- Jesús le dijo al centurión: (Mateo 8:13) “Vé, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora”.
Conclusión: Dios no hace acepción de personas, Dios no hace discriminación alguna. Así como el Señor sanó a todos durante su ministerio público hace dos mil años, él sigue siendo el sanador de todos los enfermos hoy. (Hechos 10:34) “Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas”; (Romanos 2:11) “Porque no hay acepción de personas para con Dios”.

