
A los esposos y esposas

LA UNCIÓN Y EL SEÑORÍO DEL ESPÍRITU SANTO
Actúe en busca de lo mejor de la vida
La Palabra de Dios dice:
«Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Éufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol será vuestro territorio. Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente, porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien» (Josué 1:3-8).
Actúe en busca de lo mejor de la vida. Haga que las cosas ocurran y cambie aquello que no armoniza con el estilo de vida que Dios diseñó para usted. No se conforme con el fracaso ni continúe de fracaso en fracaso.
Se ha observado que, cuando a las orugas se las coloca una tras otra formando un círculo, con alimento en el centro, continúan siguiéndose unas a otras hasta morir de hambre, aun teniendo la comida a una distancia tan cercana que pueden percibirla. Esta ilustración nos recuerda el peligro de vivir siguiendo ciegamente patrones equivocados.
La pérdida más lamentable que usted puede sufrir es permitir que su vida se malgaste bajo la influencia, el dominio o el liderazgo de personas con una actitud negativa.
La única persona que puede restringir su progreso, obstaculizar su felicidad, su salud, su éxito o su prosperidad es aquella que toma sus propias decisiones. Su vida depende, en gran medida, de las decisiones que usted tome y no de las circunstancias ni de los demás.
La fortaleza de una cadena no se mide por su eslabón más fuerte; en realidad, está limitada por el más débil.
El mundo está lleno de personas con capacidades, talentos y dones suficientes para llegar muy lejos. Sin embargo, muchas permanecen estancadas porque les falta la voluntad necesaria para evaluarse a sí mismas y actuar con determinación. Alguien dijo: «Lo que determina al ganador no es el tamaño del perro en la pelea, sino el tamaño de la pelea en el perro.»
Este es el momento de tomar las mejores decisiones de la vida. La mejor decisión que usted y yo podemos tomar hoy es determinarnos a vivir la clase de vida que Dios diseñó para que la disfrutemos plenamente.
Con Dios todo es posible. Lo mejor de la vida nos pertenece, porque el Señor Jesucristo ya hizo, hace dos mil años en la cruz, todo lo que era necesario para proveernos de bienestar espiritual, físico, emocional, familiar, social y financiero.
Atrevámonos a cambiar esa manera de pensar que nos ha mantenido en condiciones desfavorables. Con Dios obrando en nosotros, ¡es imposible fracasar!

