
LA FE PARA OBTENER LAS BENDICIONES DE DIOS NO ES UN ACTO DE VOLUNTAD: ES CONVICCIÓN.
HIJOS ¿O ESCLAVOS?
Texto Principal: Romanos 8:17; Gálatas 4:6-7; Apocalipsis 1:5-6.
Introducción: El único poder aplastante sobre el ser humano, es pensar negativamente. A menos que cambiemos nuestra manera de pensar, y pensemos los pensamientos de Dios acerca de nosotros, disfrutaremos de la clase de vida extraordinaria que Dios ha diseñado para nuestra vida en lo que respecta a la vida espiritual, la familia, la salud, y la economía.
I. JOSUÉ: DE ESCLAVO A SER UN CONQUISTADOR.
Josué vivió los primeros cuarenta años de su vida como esclavo en Egipto. En Egipto pensaba como esclavo y así vivió hasta cuando fue liberado la noche de la Pascua (Éxodo 12:40-41) “El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos treinta años. Y pasados los cuatrocientos treinta años, el mismo día todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto”.
- Cuando Moisés murió, Dios designó a Josué como comandante del pueblo de Israel para entrar y tomar posesión de la tierra prometida. (Números 27:16-23) “… Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él; y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos. Y pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezcan… Y Moisés hizo como Jehová le había mandado, pues tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar, y de toda la congregación; y puso sobre él sus manos, y le dio el cargo, como Jehová había mandado por mano de Moisés”.
- Lo que Dios nos pide: Esfuerzo y ánimo. Josué oyó y creyó la Palabra de Dios, aceptó los pensamientos que Dios para su vida y actuó conforme a la designación divina. (Deuteronomio 31:7-8) “Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar. Jehová va delante de ti; Él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides”. (Deuteronomio 31:23) “Y dio orden a Josué hijo de Nun, y dijo: Esfuérzate y anímate, pues tú introducirás a los hijos de Israel en la tierra que les juré, y yo estaré contigo”.
II. PENSEMOS COMO HIJOS DE DIOS.
La mentalidad del siervo es diferente a la mentalidad del hijo. Somos hijos de Dios, Él nos hizo ser sus herederos, no somos esclavos.
- Somos miembros de la familia de Dios (Efesios 2:19) “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios”.
- Somos herederos de Dios (Gálatas 4:7) “Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo”; (Romanos 8:17).
III. LO QUE DIOS NOS HIZO SER.
¿Qué nos hizo ser Dios en Cristo?
- Dios nos hizo reyes y sacerdotes (Apocalipsis 1:5-6) “Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de lo muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre, a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén”. (Salmo 113:7-8) “Él levanta del polvo al pobre, y al menesteroso alza del muladar, para hacerlos sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo”; (1 Pedro 2:9) “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.
- El Señor Jesucristo nos dio la autoridad en Su nombre para gobernar los mundos (Lucas 10:19) “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará”; (Lucas 9:1) “Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades”.
IV. SOMOS LO QUE PENSAMOS.
Si pensamos lo que Dios piensa de nosotros, disfrutaremos de la buena vida. (Proverbios 23:7) “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él…”.
- La transformación viene por la renovación de la mente (Romanos 12:2) “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.
- Desechemos los pensamientos de enfermedad, pobreza, muerte y derrota. Pensemos en grande, hablemos en grande y actuemos en grande; porque Dios es muy grande.
- Para disfrutar de la vida abundante se requiere cambiar la mentalidad (Juan 10:10) “… yo he venido para que tenga vida, y para que la tengan en abundancia”.
Conclusión: Somos lo que Dios dice que somos. Si pensamos como esclavos, así viviremos. Si pensamos y declaramos lo que dice que somos, disfrutaremos de todas las bendiciones que Dios nos ha dado en Cristo Jesús. Somos bendecidos (Efesios 1:3) “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”.

