
El amor y el gozo no pueden ser vistos ni medidos

LA FE SIEMPRE GANA.
LA FE DE DIOS ES DOMINANTE Y CREADORA
Texto Principal: Salmo 119:89-91; Jeremías 33:25-26; Salmo 74:16-17; Hebreos 1:3
Introducción: Estamos ante la presencia de la fe y de la habilidad creadora de Dios. Dios es Dios de fe, Su fe llama las cosas que no son, como si fuesen. El Padre Omnipotente dice: Al llamarlos yo, comparecieron, (Isaías 48:13) «Mi mano fundó también la tierra, y mi mano derecha midió los cielos con palmo; al llamarlos yo comparecieron juntamente».
I. LA FE DOMINANTE Y CREADORA
La fe de Dios es la fe dominante, la fe creadora. La fe, la habilidad creadora de Dios se expresa a través de Su Palabra (Hebreros 11:3) “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”.
- Cuando el Señor Jesucristo le habló al mar en medio de la tempestad, todo se aquietó y se calmó en un instante. (Marcos 4:39-41) “Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?”.
- El Señor Jesús alimentó a la multitud (Mateo 14:13-21).
• Aquí Vemos dos hechos cuando el Señor Jesús alimento a las multitudes.
i) Jesús gobernó la ley de abastecimiento y demanda, dominando las propias leyes de la naturaleza.
ii) Los doce cestos que recogieron demostraron que Él no sólo satisfizo las necesidades de la multitud, sino que las satisfizo y sobró. Esto fue mucho más de lo que podían pedir o pensar. Así es nuestro Señor Jesucristo.
II. LA FE DE ABRAHAM ES LA CLASE DE LA FE DE DIOS
Abraham creyó a Dios (se entregó completamente a Dios) y la fe de Dios vino a su espíritu; la fe de Abraham es la clase de la fe de Dios, que llama las cosas que no son, como si fuesen. (Romanos 4:16) “Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; y no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros”.
- Abraham creyó en Dios que llama las cosas que no son como si fuesen: (Romanos 4:17) “Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quién creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen”. Las cosas que no eran se hacen a la voz de Dios.
- La fe de Abraham es la fe de Dios. (Romanos 4:19-21) “Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido”.
- La clase de la fe de Dios nos viene por oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17) “Asi que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”.
III. LEBERAMOS EL PODER CREADOR DE DIOS A TRAVÉS DE LA PALABRA HABLADA
Se cree con el corazón y se confiesa con la boca. La fe viene por oír la palabra de Dios de Dios.
- La fe es del corazón (Romanos 10:8) “Mas ¿Qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Está es la palabra de fe que predicamos”.
- Con la boca se confiesa lo que creemos con el corazón (Romanos 10:9-10) “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”.
- La confesión de fe precede a los milagros. Dígalo creyendo (Marcos 11:23) “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga será hecho”.
- El Señor Jesucristo sanó a los enfermos, liberó a los oprimidos por el diablo y resucitó a los muertos con la Palabra. (Mateo 8:16) “Cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos”. (Juan 5:25) “De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán”. (Juan 11:43-44) “Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir”.
Conclusión: Dios es Dios de fe. La fe de Dios es la habilidad creadora que se libera a través de Su Palabra; todo lo que existe, lo visible y lo invisible fue creado por Dios. Dios habló y lo que no era, existió. La fe de Dios obra a través de la palabra. Así como Abraham creyó a la Palabra de Dios, nosotros debemos creer la eterna y potente Palabra de Dios y con convicción declararla. Llamemos lo que no es como si fuera, y será hecho.

