
A LOS QUE AMAN A DIOS, TODAS LAS COSAS LES AYUDAN A BIEN

LA DETERMINACIÓN
NO SON LAS CIRCUNSTANCIAS, SON LAS OPCIONES QUE ESCOGEMOS
Texto Principal: Josué 24:15; Deuteronomio 11:26-28; Deuteronomio 30:19
Introducción: Nuestro destino lo determina nuestras decisiones, no el azar. Dios nuestro Padre nos dio el derecho a escoger entre la escasez y la abundancia, entre la pobreza y la riqueza, entre la muerte y la vida. (Deuteronomio 30:19-20) “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar”.
- LAS CONSECUENCIAS DE LA INCREDULIDAD
La incredulidad a Dios y Su palabra es un acto de rebelión que trate consecuencias desastrosas. La fe en la integridad de Dios y su Palabra nos hace poseedores de todas las bendiciones que el Señor Jesucristo conquistó para nosotros en la cruz del calvario (Gálatas 3:13) Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero”.
- La incredulidad nos priva de las bendiciones de Dios. ¿Por qué no entraron los israelitas a la tierra prometida? Por la incredulidad (Hebreos 3:12) “Mirad hermanos que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo”; (Hebreos 3:18-19) “¿Y a quienes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad”.
- No creer en Dios ni en su palabra es un acto de rebelión. La rebelión de Coré, Datán y Abiram contra la autoridad delegada por Dios (Números 16:2-3); (Números 16:12-13).
- Las consecuencias de la incredulidad. Esa generación pereció en el desierto por su incredulidad.
- La tierra se abrió y se los tragó vivos con todos sus bienes. (Números 16:28-33) “… Y aconteció que cuando cesó él de hablar todas estas palabras, se abrió la tierra que estaba debajo de ellos. Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas, y a todos los hombres de Coré, y a todos sus bienes. Y ellos con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra, y perecieron en medio de la congregación”.
- El fuego de Dios consumió a doscientos cincuenta hombres rebeldes que ofrecían el incienso (Números 16:35).
- Dios liberó a Israel de la esclavitud para llevarlos a la tierra que fluye que fluye leche y miel para que disfrutaran de lo mejor de la vida; no para que murieran prematuramente en el desierto.
II. LOS MANDAMIENTOS DE DIOS NO SON GRAVOSOS
¿Qué pide Dios? Que lo amemos y obedezcamos Su Palabra (Deuteronomio 6:5-6) “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón”.
- El primer y gran mandamiento; amar a Dios. (Marcos 12:30) “Y amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento”.
- La obediencia a Dios y Su palabra debe surgir de una relación basada en el amor.
III. NUESTRAS DECISIONES DETERMINAN NUESTRO DESTINO
No son las circunstancias sino las opciones que escogemos las que determinarán quienes seremos, qué haremos y a dónde iremos en la vida.
- Son nuestras decisiones. Nosotros decidimos si queremos triunfar al escoger la opción de triunfar.
- Renovemos nuestros pensamientos dejémonos persuadir por la Palabra de Dios, y declarémosla:
- “Seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo” (Salmo 65:4)
- “El Señor es mi pastor; nada me faltará” (Salmo 23:1)
- “Los leoncillos necesitan y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien” (Salmo 34:10)
- “Bendito el Señor; cada día nos colma de sus beneficios el Dios de nuestra salvación” (Salmo 68:19)
- “Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad” (Salmo 84:11)
- “Los sacó con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo” (Salmo 105:37)
- “Envió su Palabra, y los sanó, y los libro de su ruina” (Salmo 107:20)
- “Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita. Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre” (Salmo 112:2-3)
- “Los cielos son los cielos de Jehová; y ha dado la tierra a los hijos de los hombres” (Salmo 115:16)
- “Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque Jehová te ha hecho bien” (Salmo 116:7).
Conclusión: Nuestra mente debe renovarse con la Palabra de Dios y nuestro vocabulario debe cambiar. Hablemos en grande, pensemos en grande y recibiremos cosas grandes de parte de Dios. ¡Dios es muy grande!

