
VISIÓN, DETERMINACIÓN, ACCIÓN Y POSESIÓN

A LOS QUE AMAN A DIOS, TODAS LAS COSAS LES AYUDAN A BIEN
DIOS NOS OYE
VERSÍCULO DE LA SEMANA ANTERIOR: “Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, para que habite en tus atrios; seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo” (Salmo 65:4)
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “No trabajaran en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos” (Isaías 65:23)
PREGUNTAS INTRODUCTORIAS
- Según (1 Corintios 14:6) El apóstol para provecho de la iglesia, ¿Cómo debemos hablar?
R/ CON REVELACION, O CON CIENCIA, O CON PROFECIA, O CON DOCTRINA
- ¿Qué se requiere para que el sonido de la flauta o la cítara sea inteligible?
(1 Corintios 14:7)
R/ QUE HAYA DISTINCION DE VOCES
- ¿Qué sonido prepara al ejército para la batalla? (1 Corintios 14:8)
R/ EL SONIDO DE LATROMPETA
- ¿Cómo debemos hablarle a la iglesia para que entienda lo que decimos?
(1 Corintios 14:9)
R/ HABLANDO CON PALABRAS COMPRENSIBLES
- Según (1 Corintios 14:9), Si no hablamos palabras compresibles a la iglesia, ¿A quién le hablamos?
R/ AL AIRE
- De tantas clases de idiomas que hay en mundo, ¿Alguno de ellos carece de significado? (1 Corintios 14:10)
R/ NO
DIOS NOS OYE
INTRODUCCIÓN: Orar es hablar directamente con Dios. No es solo pedirle cosas. Es aprender a comunicarnos con nuestro Padre, abrirle el corazón, adorarlo, darle gracias y rendir nuestra voluntad a la suya. Jesús nos enseñó a decir Mateo 6:9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. y la Biblia dice que, por la sangre de Cristo, tenemos libertad para entrar en la presencia de Dios. O sea, cuando oramos no estamos hablando al aire: estamos delante del Dios vivo que nos ama y nos escucha.
Pero seamos honestos, a veces dudamos. Oramos años por lo mismo y en el corazón pensamos: “¿De verdad esto está sirviendo para algo? ¿Dios de verdad me está escuchando?”. En la Biblia también hubo gente que se experimentó lo mismo, como Ana, David, o Daniel el ángel le dijo que sus palabras habían sido oídas desde el primer día, aunque la respuesta se demoró. Y aun así, la Palabra nos dice 14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye 1 Juan 5:14.
I. DIOS ESCUCHA AUNQUE PAREZCA QUE NADA PASA
La Biblia es clara: Dios sí escucha a sus hijos, Él nos oye, y el Salmo 34:15 afirma que sus oídos están atentos al clamor de los justos. Nuestra seguridad no está en lo que sentimos, sino en quién es Él: un Padre fiel que no es indiferente al clamor de su pueblo.
El problema es que muchas veces no vemos algo inmediato y sentimos que Dios está en silencio. Pero el silencio no significa ausencia o que se olvidó de nosotros. Ana oró por un hijo y pasó tiempo antes de ver a Samuel en sus brazos. David escribió salmos llenos de preguntas. Daniel tuvo que esperar mientras había una batalla espiritual que él ni veía. Eso nos muestra que alrededor de nuestras oraciones pasan cosas que nosotros no alcanzamos a entender o comprender.
Entonces, cuando no vemos respuesta, no significa que Dios no escuchó o que no quiere ayudarnos. Su Palabra dice que sí nos oye. Aun cuando parece que nada se mueve, Dios puede estar trabajando en lugares y de maneras que todavía no vemos.
II. DIOS RESPONDE EN SU TIEMPO Y A SU MANERA
Dios no solo escucha, también responde. Efesios 3:20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros. Eso quiere decir que Su respuesta siempre viene marcada por su amor y su sabiduría.
En Juan 11, cuando muere Lázaro, Marta y María sienten que Jesús llegó tarde. Para ellas, el milagro era sanidad; para Jesús, el plan era resurrección. Ellas querían verlo sano, Jesús quería mostrar su gloria venciendo la muerte. Muchas veces nosotros queremos que Dios responda ya, como nosotros pensamos, pero Él ve más lejos que nosotros.
A veces Dios responde “sí”, otras veces responde “todavía no”, y otras veces responde “no”, como con Pablo cuando pidió que quitara el aguijón y el Señor le dijo: “Bástate mi gracia” (2 Corintios 12:9). No siempre cambia la circunstancia, pero siempre está obrando para nuestro bien y para Su gloria. La fe no es solo ver el milagro que quiero, sino confiar en que la respuesta de Dios, aunque sea distinta a la mía, es la mejor.
III. LA ORACIÓN NOS TRANSFORMA POR DENTRO
La oración no solo cambia cosas afuera, también nos cambia a nosotros. Filipenses 4:6–7 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Aun antes de ver la respuesta, Dios ya está trabajando en nuestro interior: calmando la ansiedad, la angustia, ordenando lo que pensamos y sentimos.
En Getsemaní vemos a Jesús orando en medio de la angustia, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Lucas 22:42. Eso es lo que hace la oración verdadera: no solo repetir lo que quiero, sino dejar que Dios trate con mi corazón hasta que yo pueda decir “hágase tu voluntad”. A través de la oración, el Espíritu Santo pule nuestro carácter, rompe el orgullo y sana heridas.
Además, orar nos recuerda que dependemos totalmente de Cristo. Cada vez que oramos, reconocemos que no podemos solos, que necesitamos Su gracia en todo, y eso nos va haciendo más humildes, más dependientes y más parecidos a Jesús.
CONCLUSION: La oración tiene poder porque Dios nos escucha, responde en su tiempo y nos transforma por medio de Cristo. Por eso, no dejemos de orar por esas personas y situaciones que hoy parecen imposibles, sino volvamos a ponerlas en las manos del Señor. Y que cada vez que oremos recordemos: no se trata de cuán fuerte oramos nosotros, sino de cuán fiel es el Dios al que nos acercamos.

