
Él pudo ver más allá de la muerte y por eso la venció

EL FRUTO DEL ESPÍRITU: AMOR, GOZO Y PAZ
LA IGLESIA QUE SE PREPARA PARA EL ENCUENTRO CON SU SEÑOR
LECTURA BÍBLICA (Salmo 146)
VERSÍCULO DE LA SEMANA ANTERIOR: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en quién no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17).
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos” (Isaías 3:10)
PREGUNTAS INTRODUCTORIAS
- Según (1 Corintios 13:5-6) ¿Qué no hace el amor?
R/ NO HACE NADA INDEBIDO, NO BUSCA LO SUYO, NO SE IRRITA, NO GUARDA RECONCOR, NO SE GOZA DE LA INJUSTICIA
- ¿De qué se goza el amor? (1 Corintios 13:6)
R/ SE GOZA DE LA VERDAD
- Menciones las características del amor según (1 Corintios 13:7)
R/ TODO LO SUFRE, TODO LO CREE, TODO LO ESPERA, TODO LO SOPORTA
- ¿El amor llegará su fin? (1 Corintios 13:8)
R/ NO, EL AMOR NUNCA DEJA DE SER
- Según (1 Corintios 13:8), ¿Qué es lo que se acabará y cesará?
R/ LAS PROFECIAS, LAS LENGUAS Y LA CIENCIA
- Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos, entonces, ¿Cuándo se acabará lo que es parte? (1 Corintios 13:9-10)
R/ CUANDO VENGA LO PERFECTO LO QUE ES EN PARTE SE ACABARA
LA IGLESIA QUE SE PREPARA PARA EL ENCUENTRO CON SU SEÑOR
Esdras 8, Mateo 25:1–13
Introducción: Dios nos hace una invitación salir de Babilonia, que representa el mundo y nuestra vieja manera de vivir sin Él, para caminar hacia Jerusalén, que simboliza estar cerca de Dios y vivir en comunión con Él, esto lo muestra a través del libro de Esdras y también a través de la parábola de las diez vírgenes en el evangelio de Mateo.
I. EL LLAMADO A ESTAR UNIDOS PARA EL REGRESO
Esdras 8:1–14 “Estos son los jefes de casas paternas… los que subieron conmigo de Babilonia…”
Esdras reunió a las personas que quisieron obedecer ese llamado, así como Jesús hoy llama a Su Iglesia a prepararse para Su regreso. Pero no todos escuchan ni responden, solo los que tienen el corazón dispuesto a seguirlo.
Esta reunión muestra que Dios quiere un pueblo separado del pecado y unido en el mismo Espíritu. La verdadera Iglesia no se queda estancada en el pasado ni en la comodidad espiritual, sino que se levanta, obedece y sigue caminando la buena batalla de la fe.
II. LA BÚSQUEDA DE LOS CONSAGRADOS
Esdras 8:15–20 “Y miré al pueblo y a los sacerdotes, y no hallé allí de los hijos de Leví…”
Esdras se dio cuenta de que faltaban los levitas, las personas que debían encargarse del servicio en el templo. Eso mostraba que el pueblo necesitaba más consagración y compromiso con Dios.
Hoy pasa algo parecido. Muchas personas creen en Cristo, pero pocas están dispuestas a servirle con dedicación y santidad. En la parábola, las vírgenes prudentes se prepararon para el encuentro con el esposo, mientras que las insensatas no lo hicieron.
Dios sigue llamando a Su Iglesia a despertar, a servirle con corazón limpio y a mantener viva la fe. Estar listos para encontrarnos con el Señor empieza cuando decidimos servirle con amor y vivir una vida apartada para Él.
III. LA PREPARACIÓN Y DEPENDENCIA DE DIOS
Esdras 8:21 Allí, junto al canal de Ahava, di órdenes de que todos ayunáramos y nos humilláramos ante nuestro Dios. En oración le pedimos a Dios que nos diera un buen viaje y nos protegiera en el camino tanto a nosotros como a nuestros hijos y nuestros bienes.
Antes de seguir el viaje, Esdras pidió al pueblo que hiciera ayuno, es decir, que se apartaran para ser dirigidos por Dios. Ese ayuno representa los momentos en los que dejamos que Dios transforme nuestro carácter y nos enseñe a depender de Él. El pueblo reconoció que necesitaba la guía y la protección de Dios, y eso mismo debe hacer hoy la Iglesia mientras espera al Señor. Las vírgenes prudentes tenían aceite en sus lámparas, lo que muestra una vida llena del Espíritu y confianza en Dios; en cambio, las insensatas confiaban solo en sí mismas.
IV. LA COHERENCIA DE LA FE EN EL CAMINO
Esdras 8:22–23 Pues me dio vergüenza pedirle al rey soldados y jinetes[f] que nos acompañaran y nos protegieran de los enemigos durante el viaje. Después de todo, ya le habíamos dicho al rey que «la mano protectora de nuestro Dios está sobre todos los que lo adoran, pero su enojo feroz se desata contra quienes lo abandonan». 23 Así que ayunamos y oramos intensamente para que nuestro Dios nos cuidara, y él oyó nuestra oración.
Esdras mostró que su fe era coherente, es decir, que sus acciones estaban en línea con lo que creía. Si él decía que Dios los iba a proteger, entonces debía confiar realmente en eso y no buscar ayuda humana. Por eso no pidió soldados, sino que puso su confianza total en el Señor.
La verdadera fe no se demuestra solo con palabras, sino con hechos. De la misma manera, la Iglesia debe vivir de forma coherente con lo que dice creer. No basta con decir “yo espero al Señor”; hay que vivir como alguien que confía en Él cada día. Las vírgenes prudentes lo demostraron preparándose con tiempo. Así también, una fe coherente se nota en las decisiones diarias que reflejan obediencia, confianza y amor hacia Dios.
V. LA CUSTODIA DEL TESORO QUE PERTENENCE A DIOS
Esdras 8:24–25 Nombré doce jefes de los sacerdotes—Serebías, Hasabías y otros diez sacerdotes— 25 para que se encargaran de transportar la plata, el oro, los recipientes de oro y los demás artículos que el rey, sus consejeros y funcionarios, y todo el pueblo de Israel había presentado para el templo de Dios.
Esdras entregó a los levitas los tesoros del templo y les pidió que los cuidaran hasta llegar a Jerusalén. Esto nos enseña que cada creyente tiene una responsabilidad espiritual. Dios nos ha confiado cosas muy valiosas, como Su Palabra, Su presencia y Su Espíritu. Así como los sacerdotes debían cuidar el oro, nosotros debemos proteger nuestra fe y permanecer fieles a lo que Dios nos ha dado. Las vírgenes prudentes cuidaron su aceite —la unción y la relación con Dios— mientras que las insensatas no lo valoraron.
VI. LA ADORACIÓN FINAL
Esdras 8:31–36 Luego, los desterrados que habían regresado del cautiverio sacrificaron ofrendas quemadas al Dios de Israel. Ofrecieron doce toros por todo el pueblo de Israel, además de noventa y seis carneros y setenta y siete corderos. También sacrificaron doce chivos como ofrenda por el pecado. Todo se ofreció como una ofrenda quemada al Señor.
El viaje terminó con una gran celebración de adoración. Después de todo el esfuerzo y la espera, el pueblo finalmente llegó a Jerusalén y ofreció sacrificios al Señor en señal de gratitud.
De la misma manera, la Iglesia fiel, después de su paso por este mundo, estará un día a la presencia de Cristo —el Esposo— para celebrar con Él las bodas del Cordero.
Las vírgenes prudentes pudieron entrar a la fiesta porque se habían preparado, y su fidelidad fue recompensada. Esa adoración en Jerusalén representa el momento en que viviremos en comunión eterna con Jesús, disfrutando para siempre de su presencia y de su amor.
Conclusión: Esdras 8 es una figura de la Iglesia en su preparación para encontrarse con Cristo. Dios llama a salir del pasado, a vivir consagrados, a depender de Él, a ser coherentes en la fe, a guardarnos y a perseverar hasta disfrutar del Señor para siempre.

