
Los padres consideran a sus hijos como básicamente “buenos”

Usted y Dios triunfarán juntos
Recuerde: usted no tiene competencia
(2 Corintios 4:17-18) “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros una cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”.
El secreto del poder que está en usted puede cambiar su mundo. Si el mundo a su alrededor no lo satisface tal y como está, usted y Dios pueden crearlo de nuevo. Cuando usted alinea lo que escoge con lo que Dios escoge y alinea su decisión con la que Él toma, entonces usted y Dios triunfarán juntos. Una vez usted y Dios estén asociados no habrá fuerza ni oposición que los detenga. Su voluntad o deseo, alineado con la voluntad o el deseo de Dios, derrota todo tipo de oposición.
El señor LINCOLN entró como capitán en las fuerzas armadas y cuando salió era un soldado raso. Cuando montó un negocio fracasó y tuvo que vender las herramientas que necesitaba para ganarse la vida a fin de pagar sus deudas. La primera vez que Lincoln trató de ser elegido para la legislatura estatal fue derrotado, como fue derrotado en su primer intento de ser congresista Federal.
Cuando trató de ser elegido Comisionado General de terrenos de su estado, Lincoln volvió a fracasar. Luego fracasó cuando trató de ser elegido al Senado. También fracasó en su intento de ser nominado como vicepresidente. Pero Abraham Lincoln jamás se dio por vencido. Llegó a ser presidente de los Estados Unidos y a ser reconocido como uno de los líderes más grandes que la nación norteamericana haya tenido. Su determinación de sobresalir en la vida jamás se debilitó.
Aunque usted haya fracasado muchas veces en la vida, jamás se dé por vencido. Con determinación y consciente del plan de Dios para su vida, usted lo puede lograr. Inténtelo de nuevo, no se dé por vencido. Entre más grandes sean los retos de la vida, mayores serán las victorias. El apóstol Pablo declaró: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Recuerde: Con Dios todo es posible.

