
Dios y nosotros podemos resolver cualquier cosa.

¿Qué porción de la vida desea tener?
El carácter de un niño necesita una estructura adecuada
La disciplina debiera comenzar cuando el niño está en la cuna. Un infante sabe si puede o no manipular a sus padres, y si puede lo hará. El bebé que descubre que llorando o reteniendo el aliento o siendo un problema de alimentación se convertirá en la principal atracción de la familia, llorará, retendrá el aliento, o será un problema en su alimentación. Los niños necesitan saber que hay alguien en la familia que es más fuerte y sabio. Cuando la situación lo demande, póngase firme y diga: “No, no puedes ir, o no te lo daré”. Puede que su hijo proteste amargamente, pero interiormente estará complacido al ver que usted lo ama lo suficiente para arriesgar su ira, y que tiene el buen juicio y la fortaleza para protegerle contra su propia necesidad y falta de experiencia.
El hijo que recibe todo hecho, al que se le da lo que pida, y de quien nada se requiere, es un niño desposeído. Es como servirle al niño una dieta sin los minerales y las vitaminas esenciales… y pronto mostrará señales de deficiencia nutricional. “Un hogar que no tiene prohibiciones, que no hace demandas, que no exige cortesía ni conformidad, que no establece reglas y límites está en problemas.
El carácter de un niño necesita una estructura adecuada, y el comenzar con estos controles debe venir desde afuera. Solamente cuando los controles externos han sido adecuados puede el niño apropiárselos, hacerlos una parte de sí mismo, y tener de ese modo la necesaria estructura interna para permitir que el crecimiento se lleve a cabo en forma completa.
El padre y la madre deben tomar una decisión sobre cómo disciplinar a sus hijos. ¿Qué técnicas usarán para ponerles límites a sus niños? Lea los siguientes pasajes bíblicos y ore al Señor para que el Espíritu Santo le dé la sabiduría, la dirección para tomar las medidas y poner en práctica estas Escrituras. (Proverbios 19:18) “Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo”. (Proverbios 13:24) “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; más el que lo ama, desde temprano lo corrige”. (Proverbios 10:13) “En los labios del prudente hay sabiduría; más la vara es para las espaldas del falto de cordura”. (Proverbios 29:15) “La vara y la corrección dan sabiduría; más el muchacho consentido avergonzará a su madre”. (Proverbios 22:15) “La necesidad está ligada al corazón del muchacho; más la vara de la corrección la alejará de él”. (Proverbios 23:13-14) “No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castiga con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librará su alma del Seol”.

