
LO QUE LA PALABRA DE DIOS HACE A TRAVÉS DE NUESTRA BOCA

Hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido
DIOS ES LA FUENTE DE LAS RIQUEZAS; ÉL QUIERE QUE SEAMOS PROSPERADOS
Texto Principal: 3 Juan 2; Deuteronomio 8:18
Introducción:
Cuando hablamos de prosperidad financiera, debemos tener un fundamento sólido, y el fundamento es el Pacto de Dios con nosotros; el Nuevo Pacto que Cristo estableció con Su Sangre. Las riquezas son una bendición que Dios nos ha confiado porque somos sus hijos. Las riquezas y la gloria proceden de Dios.
I. DIOS DESEA QUE SEAMOS PROSPERADOS; DIOS NO HACE ACEPCIÓN DE PERSONAS
- Prosperar es tener éxito en todo lo que emprendamos; tiene que ver con los logros que alcanzamos en la vida. En sentido figurado, es prosperar en los negocios. La prosperidad se refleja a través del oro y de la plata. Dios ya proveyó “todas las cosas buenas que necesitamos para vivir bien”. Dios es la fuente de la riqueza; Él no hace acepción de personas. Lo que hizo con nuestros antepasados, lo hace hoy con nosotros.
(Romanos 2:11) “Porque no hay acepción de personas para con Dios”. - El Señor bendijo a nuestros antepasados. La bendición los enriqueció de manera sobrenatural.
(Proverbios 10:22) “La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella”. Si Él lo hizo con ellos, también lo hará con nosotros. - Dios desea que seamos prosperados en todas las cosas. (3 Juan 2) “Amado, yo deseo que seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.
- Abraham era riquísimo en ganado, plata y en oro. (Génesis 13:1-2) “Subió, pues, Abram de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot”.
- Isaac cosechó ciento por uno. (Génesis 26:12-14) “Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno, y le bendijo Jehová. El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso. Y tuvo hato de ovejas, hato de vacas y mucha labranza, y los filisteos le tuvieron envidia”.
- Jacob fue riquísimo. (Génesis 30:43) “Y se enriqueció el varón muchísimo, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos”.
- Dios enriqueció a David. (1 Crónicas 29:11-12) “Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor, porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y dar poder a todos”.
- Las riquezas del rey Salomón. (1 Reyes 3:12-13) “He aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días”.
- Las riquezas del rey Ezequías. (2 Crónicas 32:27-29) “Y tuvo Ezequías riquezas y gloria, muchas en gran manera; y adquirió tesoros de plata y oro, piedras preciosas, perfumes, escudos y toda clase de joyas deseables. Asimismo hizo depósitos para las rentas del grano, del vino y del aceite, establos para toda clase de bestias, y apriscos para los ganados. Adquirió también ciudades, y hatos de ovejas y de vacas en gran abundancia; porque Dios le había dado muchas riquezas”.
- Dios enriqueció a Job. (Job 1:3) “Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales”.
II. LA UNCIÓN PARA HACER LAS RIQUEZAS
La unción es la Presencia de Dios. Dios tiene un propósito para nuestras vidas. Él nos dio el poder para hacer las riquezas. (Deuteronomio 8:18) “Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día”.
- Dios unge a la simiente de Abraham para que posea las riquezas. No solo la unción de prosperidad es para el pueblo de Israel, también es para los hijos de pacto, la simiente de Abraham. (Gálatas 3:14) “Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu”. (Gálatas 3:29) “Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa”.
- Hay suficiente. No andaremos quebrados económicamente. Hay un pacto entre Dios y nosotros; no podemos seguir en la pobreza cuando Dios nos ha ungido para hacer las riquezas.
Conclusión:
Somos hijos de Dios, fuimos bendecidos con toda bendición espiritual en Cristo Jesús. (Efesios 1:3) “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo Jesús”. Disfrutemos ahora de lo mejor de la vida. DIOS ES BUENO. Salgamos de la escasez; la abundancia de Dios nos pertenece. Todo lo que usted hagamos, Dios lo hará prosperar. Viene algo grande de Dios para nosotros, sus hijos.

