
Usted no puede lograr que funcione lo que está mal.

El poder ver esto es una revelación del Espíritu Santo.
El plan del amor de Dios depende enteramente de la fe
El plan del amor de Dios para usted, en la forma original en que lo soñó, está basado sobre la fe en su integridad, sobre la confianza y la fe en Su Palabra. La única condición que él le pone es que sencillamente usted honre y confíe en lo que él dice. Ese Plan depende del deseo que usted tenga de identificarse con aquel que murió como su sustituto. Esta es la clave para la vida triunfante.
Pero eso involucra su voluntad, su albedrío. Usted tiene el derecho de escoger; tiene la libertad de aceptar la validez de lo que Cristo hizo en lugar y a favor suyo o rechazarlo como una superstición o por ser irrelevante o insignificante. El plan del amor de Dios depende enteramente de la fe, así como exigió a Adán y Eva que confiaran en Su integridad. (Juan 3:18) dice: “El que en Él cree, no es condenado”; y (Juan 3:16) declara: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.
Toda persona que confía en el Hijo de Dios para que le salve, tiene vida eterna. ¿En qué especialmente debe usted “confiar” o “creer?”.
- Que Cristo fue inmaculado y perfecto;
- Que Él murió por usted y enfrentó el juicio que usted debía enfrentar;
- Que Él lo hizo porque lo ama y quiere vivir con usted;
- Que Dios lo valora tanto que El pagó el precio infinito para hacerlo posible.
Estas verdades significativas las llamamos Evangelio o buenas Nuevas.
- El sufrió el castigo que sus pecados merecían, de modo que usted pueda ser salvo de la muerte y vivir eternamente, así como Él lo planeó para usted.
- El sufrió las consecuencias de sus pecados, de modo que usted pueda ser absuelto para siempre de la culpa, la condenación y el juicio.
- El mismo llevó sus dolores, debilidades y enfermedades, de modo que pueda ser librado de ellos, vivir en salud y gozar de larga vida.
- El llevó su inseguridad, vergüenza, inferioridad y soledad, de modo que usted pueda vivir una vez más en comunión con Dios.
- El murió para que usted pueda vivir.
- El asumió la culpa que era suya, de modo que usted pueda recibir Su justicia.
Dios y Su Palabra son uno solo. Dios es Integro, la Palabra de Dios es integra. Dios es Eterno, la Palabra de Dios es eterna. Podemos confiar plenamente en ella sin temor a salir defraudados. La Palabra de Dios no vuelve vacía (Isaías 55:11) “Porque así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”.

