
SEA USTED EL MILAGRO DE ALGUIEN

SOMOS MAS QUE VENCEDORES
SENTADOS EN LOS LUGARES CELESTIALES CON CRISTO
Texto Principal: Efesios 1:19-23; Efesios 2:6; Apocalipsis 3:21
Introducción: Nuestra identificación con el Señor Jesucristo en su muerte, resurrección y exaltación es un hecho irrefutable, es decir, no existen pruebas o argumentos que puedan contradecir esta gran verdad. La Biblia dice en (Colosenses 2:13) “Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos”. Cuando Cristo resucitó, nosotros resucitamos con Él. Cuando Él se sentó en el Trono a la diestra del Padre, nosotros también fuimos sentados con Él.
- EL SEÑOR JESUCRISTO DESTRUYO AL QUE TENÍA EL IMPERIO DE LA MUERTE
El Señor Jesucristo venció a satanás de una vez y para siempre. Cristo destruyó al que tenía el imperio de la muerte (Hebreos 2:14).
- La muerte no pudo retener al Señor Jesús (Hechos 2:24).
- El Señor Jesucristo quebrantó el poder de la muerte; la muerte no puede tener dominio sobre Él; porque con su muerte, él murió al pecado una vez para siempre. (Romanos 6: 9-10) “Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñoreará más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive”.
II. EL SEÑOR JESUCRISTO ES EL PRIMOGÉNITO DE LOS MUERTOS
El Señor Jesucristo fue engendrado por Él Padre en el reino de la vida (Romanos 8:29) Los “muchos hermanos” fuimos legalmente identificados con Él en su nuevo nacimiento; Él paso de la muerte a la vida.
- Jesucristo es el primogénito de los muertos. Él fue el primer hombre nacido de la muerte espiritual a la vida eterna. Cristo fue el que primero experimentó el nuevo nacimiento (Hebreos 1:5) “Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a Él Padre, y él me será a mí Hijo?”. Y en (Hechos 13:32-33) dice la Biblia: “Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el Salmo segundo: Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy”.
- Dios nos dio vida juntamente con Cristo (Efesios 2:5).
- Cuando estábamos aun muertos en los pecados, el Padre “nos resucitó juntamente con Cristo y asimismo nos hizo sentar en lugares celestiales con Cristo” (Efesios 2:5-6).
III. REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES
El Señor Jesucristo se ganó este título de Rey de reyes y Señor de señores con la consumación de Su obra redentora y su victoria en la cruz sobre todos los principados y potestades de las tinieblas. (Colosenses 2:15) “Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”. (Filipenses 2:9-11) “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”. (Apocalipsis 19:16) “Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES”.
- El Señor Jesucristo está sentado en el Trono del Padre. (Efesios 1:19-20).
- Dios lo exaltó hasta lo sumo (Efesios 1:21-22) “sobre todo principado, potestad, poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra no solamente en este siglo, sino en el venidero”.
- El Señor Jesucristo obtuvo la soberanía sobre toda la creación (Mateo 28:18).
IV. SENTADOS JUNTAMENTE CON CRISTO EN SU TRONO
Sentados juntamente con Cristo en Su trono (Efesios 2:6).
- Porque fuimos engendrados por el Padre tenemos la clase vida de Dios (ZOE); pasamos de muerte a vida. El Señor Jesús dijo en (Juan 5:24) “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi Palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”. Esto es una realidad en nosotros desde el momento que aceptamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador.
- El Padre nos arrebató “de la potestad de las tinieblas, y nos trasladó al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:13).
- La victoria de Cristo es nuestra victoria (Apocalipsis 3:21) “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.
- Porque estamos sentados en lugares celestiales juntamente con Cristo, podemos gobernar el cielo desde la tierra (Mateo 18:18).
Conclusión: Porque estamos en Cristo, tenemos autoridad sobre todos nuestros enemigos (Efesios 6:12). Resucitamos juntamente con Cristo, somos la nueva creación y podemos vivir la vida victoriosa. No tenemos por qué seguir viviendo bajo el sentimiento de culpa, condenación, pecado, temor ni derrota. Con Cristo somos más que vencedores.

