
Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón.

EL PODER ILIMITADO DE DIOS EN NOSOTROS
LA COMPASIÓN DE DIOS
Texto Principal: Salmo 145:8-9; 1 Juan 4:8.
Introducción: La compasión de Dios es Su disposición para salvar, sanar y bendecir a la humanidad. En las Escrituras, la compasión y la misericordia significan lo mismo. El nombre hebreo ‘rachamin”, es traducido como compasión y misericordia. Tener misericordia es amar con ternura. Las declaraciones más ilustres de las Escrituras acerca de nuestro Padre Celestial son las concernientes a Su amor, su misericordia y su compasión. Dios es amor.
I. DIOS ES CLEMENTE Y MISERICORDIOSO.
1. Dios está ansioso por manifestar sus bendiciones a todos los seres humanos. Él no sólo puede hacerlo, Dios quiere hacerlo porque es clemente y misericordioso. Su amor es eterno.
2. Dios se deleita en misericordia. (Salmo 145:8-9) “Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia. Bueno es Jehová para con todos, y sus misericordias sobre todas sus obras”. (Oseas 11:4) “Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida”.
3. La compasión de Dios es eterna. El Señor Jesús manifestó la compasión del Padre perdonando a los pecadores, sanando a los enfermos, liberando a los oprimidos por el diablo y satisfaciendo todas las necesidades de la humanidad.
4. El Padre le encomendó esta Misión y Él fue por las calles y por las casas en busca de los perdidos para bendecirlos y darles la palabra de esperanza, Jesús bendijo a las multitudes que padecían. ¡Él lo hizo por amor!
5. La sanidad del leproso. El Señor no sólo puede, Él quiere hacerlo. (Marcos 1:40-41) “Vino a Él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres puede limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. Y así que Él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquel, y quedó limpio”.
II. LA MISIÓN DEL SEÑOR JESÚS: SALVAR AL MUNDO Y SANAR A TODOS LOS ENFERMOS.
El Padre Ungió al Señor Jesucristo con el Espíritu Santo y con poder para predicar el evangelio del reino y sanar a los enfermos. (Hechos 10:38) “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.
1. La misión del Señor Jesús. (Lucas 4:18-19) “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a predicar el año agradable del Señor”.
2. Sin egoísmo el Señor Jesús ayudó a la gente todo el tiempo. ¡Jesucristo no ha cambiado! (Hebreos 13:8) “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos”.
III. LA COMPASIÓN DEL SEÑOR JESUCRISTO.
El Señor Jesucristo era amigo del necesitado, sanaba al enfermo y comunicaba las buenas nuevas a los pecadores. Cuando vio a las multitudes desamparadas, Su compasión lo movió al verlas necesitadas, entonces, fue y se juntó con ellos sin importar la clase social a la que pertenecían.
1. Jesús no limitó su ministerio a un edificio o templo. Los escenarios que escogió fueron los lugares públicos y cerrados, es decir, donde estaba la gente necesitada.
2. El Señor Jesús buscó a los necesitados para bendecirlos. (Mateo 9:35-38) “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies”.
3. El Señor Jesús predicaba, enseñaba y sanaba a los enfermos. (Mateo 4:23-24) “Recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y se difundió su fama por toda Siria, y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó. Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán”.
4. ¡Él quiere hacer hoy lo mismo! Pero el Señor Jesucristo necesita de nosotros para producir así el querer como el hacer, por su buena voluntad (Filipenses 2:13).
5. La voluntad de Dios es que el mundo sea salvo. Él requiere de nosotros para que el mundo conozca de Su amor y a través de la predicación del Evangelio crean y sean salvos. Sin un cuerpo para expresarse a sí mismo, Jesucristo está separado de los pecadores.
Conclusión: El llamado de Dios para cada uno de sus hijos es que seamos pescadores de hombres, este es el llamamiento santo, Él dijo: “Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres” (Mateo 4:19). El llamado más importante del cristiano es llevar almas para Cristo.

