
Y SI HIJOS, TAMBIÉN HEREDEROS; HEREDEROS DE DIOS Y COHEREDEROS CON CRISTO

REDIMIDOS POR AMOR
JEHOVÁ ES LA PORCIÓN DE MI HERENCIA Y DE MI COPA
Texto Principal: Salmo 16:5-6
Introducción: La tierra de Canaán fue la herencia que Dios le dio a los hijos de Israel. La herencia se caracterizó por ser la tierra de abundancia, tierra que fluye leche y miel. (Deuteronomio 8:7-10) “Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivo, de aceite y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son de hierro, y de cuyos montes sacarás cobre. Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado”.
Tendremos posesión en la tierra si primeramente nos sometemos al Señor”. Cuando Jesucristo es Señor de nuestra mente, del espíritu, las emociones y la voluntad, de nuestra casa, de nuestras finanzas, de los bienes que administramos, entonces entraremos al nivel de lo que es tener cosas sin que las cosas nos posean. La Biblia dice en (Romanos 14:7) “Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos”.
I. EL PODER DE LA OFRENDA
Sembrar en el reino es lo más hermoso que hay. Tenemos que darle un valor extraordinario a la ofrenda porque las ofrendas nos cambian el presente y nos abren el futuro. Cuando nos dan la oportunidad de ofrendar se nos abre lo invisible; como a Abraham que con lo material aseguró lo eterno por las próximas generaciones, (Hebreos 7:5-10) «Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque estos también hayan salido de los lomos de Abraham, pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quién se da testimonio de que vive. Y por decirlo así, en Abraham pagó los diezmos Leví, que recibe los diezmos porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro”. Lo mismo sucede con nosotros, y aunque nos vayamos, nuestros hijos serán poderosos en la tierra (Salmo 112:1-3) “Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita. Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre”.
- Ofrende con propósito. Póngale sentido a las cosas que hace, Dios no hace nada por casualidad.
- Dios es nuestra porción, Él es nuestra herencia, Él es nuestro alimento; somos de Él y Él nos pertenece, todo lo que tenemos es de Él; porque por Él y para Él y de Él son todas las cosas.
II. JEHOVÁ ES LA PORCIÓN DE MI HERENCIA
(Salmo 16:5-6) “Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; tú sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, s hermosa la heredad que me ha tocado”.
- Las palabras porción, suerte y cuerdas significan destino asignado, lote apartado, parte escogida, medida amplia, límites para desarrollar lo que se nos ha entregado. Toda las personas que nacen en el reino de Dios, tienen un lote apartado; es nuestra herencia, declare: mi herencia.
- Para Israel la herencia fue la tierra prometida, para nosotros, es el Rey y su reino. Él nuestra porción.
- Dios nos plantó en esta tierra para que seamos una representación visible, una manifestación palpable de lo que es el reino de Dios. (Isaías 61:3) “… Serán llamados árboles de justicia, plantíos del Señor para gloria suya”. El Señor nos dio un reino, el reino es espiritual, por eso nos plantó en la tierra como plantíos suyo, para la gloria de Él.
- ¿Cuál es la misión de los hijos del reino? Reedificar las ruinas antiguas, levantar los asolamientos primeros, restaurar la ciudades arruinadas y remover los escombros de toda las maldiciones generacionales. Nuestros ministerio es el de un reedificador, un poseedor de ciudades para remover la maldición, los escombros de muchas generaciones. Fuimos plantados para ser una bendición aquí en la tierra.
III. TODO LO QUE DIOS HACE TIENE SENTIDO DE DESTINO Y PROPOSITO
Todo lo que hace Dios tiene un sentido de destino y propósito.
- Dios nos ha permitido vivir en este tiempo en el lugar donde nos encontramos para que llevemos mucho fruto. Dios nos plantó aquí así como plantó a los israelitas en la tierra de Canaán.
- Debemos tener un fuerte compromiso con la iglesia local donde Dios nos plantó, con la tierra y con el mundo físico. La Biblia dice que la creación, el mundo gime por la manifestación gloriosa de los hijos de Dios (Romanos 8:19).
- Oremos para que la tierra sea recreada, la tierra no es nuestra enemiga, debemos bendecir a la tierra.
Conclusión: ¿Cuál es nuestra herencia? Nuestro vecindario es nuestra herencia, nuestra casa, nuestro trabajo, la iglesia donde nos congregamos es nuestra herencia asignada por Dios. Si colaboramos y participamos en la iglesia y damos el diezmo, la ofrenda y oramos, todo irá encaminado para bien.

