
No se conforme con poco

Con sus acciones prueba la fe que tiene
Enseñémosle a nuestros niños la obediencia
Enseñémosle a nuestros niños la obediencia, pongámosles sencillas tareas para que aprendan la obediencia, a que cumplan sus labores y así se someterán y a la vez aprenderán a gobernar su carácter.
Por consiguiente, los padres no se fatigarán tanto, pues el hijo es ahora quien se preocupa de cortar el césped, y así con otras cosas. El amor fluirá de los padres hacia los hijos y de los hijos hacia los padres, pues todas las cosas estarán en orden.
Pero hágalo ahora. Comience con ellos lo más temprano posible. Si los deja sueltos hasta que tengan diez o doce años, de veras que va a tener un problema difícil. Ya por ese tiempo su carácter será demasiado voluntarioso y será difícil quebrantarlo.
Un pianista de concierto llegará a ser pianista de concierto tras largas horas de práctica. Los niños aprenden a trabajar por la repetición, y es de este modo como aprendemos todas las cosas, ya sea para bien o para mal.
Confío que no me interpretaran mal y lleguen a pensar que les quiero decir que los niños deben trabajar todo el tiempo desde la mañana hasta la noche. No, por supuesto que no. Debe haber tiempo para que ellos se relajen y jueguen.
Efectivamente, un día bien sazonado y proporcionado de trabajo y de juego harán que su tiempo dedicado al juego sea más manejable y dentro de los límites de la actividad sana y completa. Usted no tendrá que estar continuamente criticándolos y fastidiándose para mantenerlos en línea y libres de daño. Ellos se alegrarán de tener un corto tiempo para jugar cuando su trabajo esté terminado. Con gozo jugarán y no se aburrirán como para tener alguna excitación inconveniente que podría perjudicar a sus padres. El producto y resultado de ocio excesivo es tribulación. Recuerde que el ocio es el taller del diablo.
Por todos los medios, instruya al primero o a los dos primeros, y se dará cuenta que habrá traspasado su valla más alta. La mayoría de los menores seguirán el ejemplo de ellos. Al observar cómo los mayores se aplican, este mismo espíritu penetrará en los menores. Cuando comienza a una edad temprana, ellos aprenderán a deleitarse de veras en el trabajo. Esto será de ayuda y sostén todos los días de su vida.

