
LA PALABRA DE LA GRACIA

¿Por qué manifestar una actitud tan severa hacia la mentira?
Crea en Dios lo suficiente como para confiar en El
Crea en Dios lo suficiente como para confiar en El. Entréguese a Él y entre en acción. Actúe contando con el poder de Cristo en usted. Marche adelante con paso firme y decidido. Salga de las arenas movedizas de la autocompasión; rechace todo lo negativo ya sean ideas, influencias, consejos o presiones. Diga con voz muy fuerte: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).
¿Cómo se logra? La Biblia dice: “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2). Siempre debe verlo a Él en acción por medio de usted. Como dijo un maestro de artes: “Fije sus ojos en el modelo; no mire sus manos”.
Reconozca la Omnipotencia de Dios. La Palabra de Dios dice: “Porque nada hay imposible con Dios” (Lucas 1:37); “Si puedes creer, al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23).
Dios le dijo a Abram “¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo” (Génesis 18:14). Nuestro Padre Dios dice en (Jeremías 32:27) “He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne, ¿habrá algo que sea difícil para mí?”. El profeta Jeremías dijo (Jeremías 32:17) “¡Oh Señor Jehová! He aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti”.
Actúe de acuerdo con la Palabra de Dios. Todas las cosas son posibles cuando usted actúa con el conocimiento de que Dios está obrando en su vida; ese conocimiento se convierte en fuerza sólo cuando usted actúa conforme a ese conocimiento. Muchas personas que pueden citar las Sagradas Escrituras o a los teólogos, con frecuencia contradicen con sus acciones y conversaciones lo que han aprendido y memorizado. La pobreza de sus palabras, sus ideas vacías y sus perspectivas limitadas de la vida demuestran que están plagados por actitudes comunes, andan desorientados en la mediocridad y viven vidas inestables y egoístas. Viven temerosos, inseguros y sin un verdadero propósito en la vida.
El conocimiento es insignificante a menos que vaya acompañado de una entrega entusiasta y una acción decisiva que transforme ese conocimiento en fuerza que redunde en beneficios para usted, sus seres amados y su comunidad. Jesucristo quiere ayudarlo, de la misma manera que ha ayudado a través de los tiempos a hombre y mujeres que creyeron en Él. Recuerde: Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. (Hebreos 13:8).

