
MEDITANDO EN LA PALABRA DE DIOS

LAS PALABRAS DETERMINAN LA FE LA INCREDULIDAD
PIENSE COMO HIJO, NO COMO ESCLAVO
Texto Principal: Romanos 8:17; Gálatas 4:6-7; Apocalipsis 1:5-6
Introducción: El único poder aplastante sobre el ser humano, es pensar negativamente. Identifiquemos la fuerza que nos ha mantenido en el lugar que ocupamos, y apliquemos los principios que Dios nos ha revelado en Su Palabra y tendremos resultados extraordinarios en nuestra familia, la salud, la economía y nuestra vida espiritual.
I. EL CAMBIO DE MENTALIDAD DE JOSUÉ: DE ESCLAVO A CAUDILLLO
Josué vivió los primeros cuarenta años de su vida como esclavo en Egipto. Él fue uno de los liberados la noche del Éxodo.
- Cuando Moisés murió, Dios designó a Josué como comandante del pueblo para tomar posesión de la tierra de Canaán. (Números 27:16-23) “… Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él; y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos. Y pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezcan… Y Moisés hizo como Jehová le había mandado, pues tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar, y de toda la congregación; y puso sobre él sus manos, y le dio el cargo, como Jehová había mandado por mano de Moisés”.
- Esfuérzate y anímate. Josué tuvo que oír y creer la Palabra de Dios. Aceptó los pensamientos que Dios para su vida revelados a través de Moisés y actuó conforme a la designación divina. (Deuteronomio 31:7-8) “Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar. Jehová va delante de ti; Él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides”. (Deuteronomio 31:23)
II. EL CAMBIO DE MENTALIDAD: NO SOMOS ESCLAVOS, SOMOS HIJOS DE DIOS
La mentalidad del siervo es muy diferente a la mentalidad de un hijo. Somos hijos de Dios, Él nos hizo ser sus herederos, no somos esclavos. (Gálatas 4:7) “Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo”; (Romanos 8:17) “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo…”. Somos miembros de la familia de Dios.
- Dios nos hizo reyes y sacerdotes (Apocalipsis 1:5-6).
- Tenemos la autoridad en el nombre de Jesús para gobernar los mundos, somos príncipes de Dios (Salmo 113:7-8); (1 Pedro 2:9).
- Somos como pensamos que somos (Proverbios 23:7) “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él…”.
- Para disfrutar de la vida abundante se requiere del cambio de mentalidad (Juan 10:10) “… yo he venido para que tenga vida, y para que la tengan en abundancia”.
- La transformación viene por la renovación de la mente (Romanos 12:2) “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.
- Desechemos los pensamientos de enfermedad, pobreza, muerte y derrota. Pensemos en grande, hablemos en grande y actuemos en grande; porque Dios es muy grande.
III. LOS PENSAMIENTOS SE EXPRESAN CON LAS PALABRAS: HABLE EN GRANDE
La fe del corazón se libera a través de la boca. (Lucas 17:5-6) “Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. Entonces el Señor dijo: Si tuvieras fe como un grano de mostaza, podrías decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería”; (Marcos 11:23).
- Se cree con el corazón y se confiesa con la boca (Romanos 10:9-10) “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos. Será salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”.
- Hable con autoridad, como el Señor Jesús (Lucas 4:31-32) “Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de reposo. Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad”; (Juan 7:46) “Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!”.
- Hable grande, declare la palabra de Dios ante las circunstancias. No diga: “no puedo”, “no tengo derecho”, “no lo merezco”.
- Declare: (Romanos 8:31) “… Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?; (Filipenses 4:13) “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”; Todo es posible para el que cree: (Marcos 9:23) “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”.
Conclusión: Somos lo que Dios dice que somos. Si pensamos como esclavos, así viviremos. Si pensamos y hablamos como hijos de Dios, herederos y bendecidos con toda clase de bendición, así viviremos. Somos bendecidos (Efesios 1:3).

