
ACTIVEMOS EL PODER DE LA BENDICIÓN

Usted no es una persona indefensa
LA BATALLA POR LA MENTE
Texto Principal: 2 de Corintios 10:3-5; Proverbios 23:7; Filipenses 4:8; Romanos 12:2; Efesios 4:23
Introducción: Quien quiera que controle nuestra mente, controlará todo nuestro ser. Las batallas de la vida las libramos en la mente.
I. CREADOS A LA IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS
Dios nos creó a Su imagen y conforme a su semejanza; somos seres tripartitos: espíritu, alma y cuerpo.
Nuestro cuerpo es la residencia de nuestro verdadero ser; somos seres espirituales.
- Nuestro ser interior es espiritual: el alma y el espíritu. El alma es el asiento de nuestra personalidad: emociones, voluntad e intelecto (mente).
- Nuestras acciones expresan lo que pensamos (Proverbios 23:7) “Porque cual es su pensamiento en su corazón tal es él…” Todo aquello en lo que enfocamos nuestro pensamiento de manera constante, es lo que sucede en nuestro mundo exterior.
- Si nuestros pensamientos dominantes se enfocan en obtener resultados positivos, en nuestras fortalezas y nuestras acciones refuerzan nuestra manera de pensar, eso será lo que obtendremos.
- Si nuestros pensamientos dominantes están enfocados en obtener resultados negativos, en pobres expectativas, o en nuestras debilidades, así serán los resultados.
II. EL PODER INTERIOR
- Todo lo que necesitamos saber para vivir la vida plena y feliz está en nuestro ser interior. Los pensamientos son las semillas de lo que ocurrirá en nuestra vida. El ser humano es literalmente lo que piensa. Cada persona construye sus condiciones, su éxito y su destino en virtud de los pensamientos que escoge y guarda en su mente.
- El ser humano es el forjador de sí mismo. Los pensamientos atraen las circunstancias, crean hábitos y definen el destino. La diferencia entre el pesimista y el optimista está la forma de pensar. Los pensamientos dominantes atraen la felicidad o la angustia.
III. RENOVANDO EL ESPÍRITU DE NUESTRA MENTE
La mentalidad carnal, es enemiga de Dios. (Romanos 8:7) “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden”; (2 de Corintios 10:3-5) “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne, porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.
- La renovación de la mente es una decisión personal (Jeremías 4:14) “Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?”; (Efesios 4:23) “Y renovaos en el espíritu de vuestra mente”. Los pensamientos dominantes actúan como imanes que atraen hacia nosotros a las personas y las circunstancias.
- Lo único que debemos hacer para ver un mundo diferente, es asegurarnos que pensamos y actuamos correctamente. Si pensamos bien, vivimos bien.
- Pensemos los pensamientos de Dios. (Isaías 55:7-8) “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.
- Si elevamos nuestros pensamientos pensando los pensamientos de Dios, todo cambiará. Los pensamientos de Dios son pensamientos de bienestar (Jeremías 29:11NVI) “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes -afirma el Señor- planes de bienestar y no de calamidad”.
IV. LAS PALABRAS LLAMAN LAS COSAS QUE NO SON COMO SI FUESEN
Las palabras crean y llaman las cosas buenas que necesitamos para vivir bien, o por el contrario llaman la adversidad. Dios creó los mundos con el poder de Su Palabra (Hebreos 11:3) “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”.
El Señor Jesucristo respecto a las palabras afirmó:
- (Mateo 7:7-8) “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”.
- (Mateo 12:37) “Porque por sus palabras serás justificado, y por sus palabras serás condenado”
- (Lucas 17:6) “Si tuvieres fe como un grano de mostaza, podrías decir a este sicómoro: Desarráigate, plántate en el mar, y os obedecería”
- (Mateo 21:21-22) “Respondiendo Jesús, les dijo: Si tuviereis fe, y no dudare, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.
- (Marcos 11:23) “Porque de cierto os dijo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”.
Conclusión. La clase de vida que estamos viviendo es el resultado de lo que pensamos, creemos, visualizamos y declaramos. PENSEMOS LOS PENSAMIENTOS DE DIOS.

