
DIOS SUPLIRÁ NUESTRA NECESIDAD

EL PODER Y LA AUTORIDAD ESPIRITUAL
LAS BENDICIONES DE LA REDENCIÓN
LECTURA BÍBLICA (Salmo 62)
VERSÍCULO DE LA SEMANA ANTERIOR: “Poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”
(2 Corintios 8:9)
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:57).
PREGUNTAS INTRODUCTORIAS
- Según (Romanos 8:30) ¿Cómo se manifestó la bondad de Dios en nosotros sus hijos?
R/ NOS PREDESTINÓ, NOS LLAMÓ, NOS JUSTIFICÓ Y TAMBIÉN NOS GLORIFICÓ
- ¿Qué debemos declarar, si Dios es por nosotros? (Romanos 8:31)
R/ ¿QUIÉN CONTRA NOSOTROS?
- ¿Qué no escatimó Dios para nosotros? (Romanos 8:32)
R/ A SU PROPIO HIJO
- Según (Romanos 8:32) ¿Cuántas cosas nos dará Dios?
R/ TODAS LAS COSAS
- Según (Romanos 8:33) ¿Quién es el que nos justifica?
R/ DIOS
LAS BENDICIONES DE LA REDENCIÓN
(Salmo 103:1-5) “Bendice alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice alma mía, a Jehová, y no olvide ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; el que rescata de hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila”.
Introducción: La fuente de todas las bendiciones que hoy nosotros disfrutamos es la muerte expiatoria del Señor Jesucristo en la cruz al derramar su sangre redentora y de Su gloriosa resurrección de entre los muertos.
- EL PERDÓN DE PECADOS Y LA JUSTIFICACION POR LA SANGRE DE CRISTO
El perdón de nuestros pecados y la impartición de la Justicia divina fue posible para el ser humano gracias al sacrificio del Señor Jesucristo en la cruz.
- Perdonados por la fe en la Sangre de Cristo. (Efesios 1:7) “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”.
- Salvos por medio de la fe. (Efesios 2:8) “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros pues es don de Dios”.
(Romanos 5:6-9) “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por Él seremos salvos de la ira”.
- Justificados por la fe. (Romanos 5:1) “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro señor Jesucristo”.
- Ser justificado es tener la habilidad para estar en la presencia de Dios sin sentimiento de culpa, de condenación, de pecado, ni de inferioridad.
- Fuimos justificados gratuitamente por la gracia de Dios. (Romanos 3:34) “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”.
2. LA SANIDAD PARA EL CUERPO
Así como Dios perdonó nuestros pecados y nos justificó, de la misma forma, Él sana nuestras enfermedades. (Salmo 103:3) “Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias”.
- En la Cruz, el Señor Jesucristo llevó en su cuerpo todas nuestras enfermedades, y también cargó con nuestros pecados. (Isaías 53:4-5) “Ciertamente llevó ÉL nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.
- El sacrificio del Señor Jesucristo es la única base sobre la cual el Padre puede perdonar nuestros pecados y sanar nuestros cuerpos.
3. REDIMIDOS DEL DOMINIO SATANICO
(Salmo 103:4) “El que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias”.
- Redimidos del infierno. En este versículo “el hoyo” representa el “Seol”, “infierno”, El lugar a dónde van los que mueren sin Cristo. (Salmo 49:15) “Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, porque Él me tomará consigo”.
- (Colosenses 1:13-14) “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de Au amado Hijo.’, en quien tenemos redención por Su sangre, el perdón de pecado”.
- Redimidos de la maldición de la ley. Cristo fue hecho maldición por nosotros.
(Gálatas 3:13) “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)”.
4. BENDECIDOS CON TODA BENDICIÓN EN CRISTO JESÚS
Tenemos derecho como hijos de Dios a disfrutar de todas clase de bendiciones por medio del Señor Jesucristo. (Efesios 1:3) “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”.
- Cristo fue coronado con espinas. Las espinas representan las maldiciones por causa del pecado. (Génesis 3:17-18) “Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo”.
- Porque Cristo sufrió la corona de espinas, Dios nos coronó de favores y misericordias (Salmo 103:4). Somos dignos para estar en la presencia de Dios sin sentimiento de culpa, ni condenación, ni de pecado.
- El Señor es nuestro proveedor. (Filipenses 4:19) “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”.
(Salmo 103:5) “El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila”.
- El Señor nos renueva como las águilas. (Isaías 40:31) “Pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas, correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.
Conclusión: La base para que cualquier ser humano pueda recibir de Dios la salvación, el perdón de los pecados, la sanidad divina o cualquier otra bendición es el sacrificio del Señor Jesucristo en la cruz del calvario. Por la fe en Su muerte y resurrección somos bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales.

