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El creer es una forma de desea
Solamente cuando deseamos lo que Dios desea, es que Él puede comenzar lo que quiere producir en y a través de nosotros. Debemos conocer lo que Dios quiere, y que Su voluntad es darnos lo mejor que Él tiene para que lo disfrutemos. Tengamos en cuenta estas Escrituras:
- “Ningún bien negará a quienes andan en integridad delante de Él” (Salmo 84:11).
- “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2).
- “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengas vida, y para que vivas en abundancia” (Juan 10:10).
- “Yo cambiaré la suerte de mi pueblo. Le daré salud y haré que con honra disfruten de paz y seguridad. Tendrán alegría, honor y gloria. Todos oirán de los beneficios, y de toda la prosperidad que les voy a dar” (Jeremías 33:6-9).
Somos hijos de Dios, así que las cosas buenas que El creó nos pertenecen. ¿Qué es lo que queremos tener, ser o hacer? ¿una mejor salud? ¿O una mejor casa, un auto o mejor empleo? ¿Compañerismo? ¿Mejores relaciones con la gente? ¿Un conocimiento más intenso de Dios? ¿Más felicidad o autorrealización? ¿Más dinero? ¿Tener mayor influencia? ¿Un matrimonio feliz? ¿Más amor?
Una vez hayamos decidido lo que realmente deseamos, escribámoslo y comencemos a vernos a en esa lista. Leámosla todos los días en voz alta. Veámonos como parte de la familia de Dios, con todas Sus riquezas y Sus fuerzas actuando en y a través de nosotros.
- La salud es buena. El vigor físico es para usted.
- La prosperidad es buena. Las riquezas son para usted.
- El Éxito es bueno. La prosperidad es para usted.
- El amor y la felicidad son buenos. La autorrealización de la vida es para usted.
Creamos en estas cosas buenas. El creer es una forma de desear. El orar es verbalizar los deseos. El Señor Jesucristo dijo: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23).

