
ÉL DA ESPERANZAS AL DESESPERADO Y FUERZAS AL DÉBIL

NUESTRO DIOS ES CLEMENTE Y MISERICORDIOSO
ESTAMOS COMPLETOS EN CRISTO
Texto Principal: Juan 1:14-16; Efesios 1:23; 3:19; 4:13; Colosenses 2:9-10
Introducción: Los términos ‘plenitud’ y ‘completo’ en el idioma griego describen a un barco con su tripulación y cargamento completos.
Plenitud gr. ‘pléroma’ quiere decir rellenar, copiosidad, medida plena un contenedor lleno, abundancia, plenitud, aquello que ha sido completado. (Colosenses 2:9) “Porque el él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”.
Completo: gr. ‘Pleróo’, significa hacer repleto, atiborrar, rellenar, proveer, satisfacer. (Colosenses 2:10) “Y vosotros estamos completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad”.
I. EN CRISTO HABITA CORPORALMENTE TODA LA PLENITUD DE LA DEIDAD.
Todos los atributos divinos residen en Cristo. Jesucristo es Dios. En Cristo “… habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9).
- Dios el Padre nos dio de Su plenitud. Esa plenitud nos ha llenado. (Juan 1:16) “Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia”.
- Estamos completos en Cristo (Colosenses 2:10).
- El Señor nos dio el derecho de emplear su poder y su fuerza. Los poderes diabólicos están bajo nuestros pies (Lucas 10:19); (Romanos 16:20).
II. ¿QUIENES SOMOS, QUE TENEMOS Y QUE PODEMOS HACER EN CRISTO?
Dios es íntegro y veraz; Su Palabra es íntegra y veraz. Nuestro Padre Dios nos ha confiado la Palabra de gracia, la Palabra de sabiduría y su habilidad. Declaremos sin temor: “Yo soy lo que Dios dice que soy”. “Dios es en mí lo que dice que es”. “Yo puedo hacer, con su habilidad dentro de mí, lo que Él dice que puedo hacer”.
- ¿Quiénes somos en Cristo? Somos hijos engendrados por el Dios Todopoderoso. (Santiago 1:18) “Él de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos las primicias de sus criaturas”.
- Somos la Nueva Creación (2 Corintios 5:17).
- Somos bendecidos (Efesios 1:3).
- Somos redimidos y perdonados (Colosenses 1:13.
- Somos sanos por la herida del Señor Jesucristo. (1 Pedro 2:24) “Quién llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia, y por cuya herida fuisteis sanados”.
- Somos prosperados (2 Corintios 8:9).
- Somos más que vencedores (Romanos 8:37).
- ¿Qué tenemos en Cristo? Tenemos la Vida y la naturaleza de Dios dentro de nosotros.
- Tenemos la Vida Eterna (Juan 6:47).
- Tenemos la naturaleza divina. (2 Pedro 1:3-4 NVI) “Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y potencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda. Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magnificas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte de la naturaleza divina”.
- Tenemos al poderoso Espíritu Santo que resucitó al Señor Jesucristo. (Romanos 8:11 DHH) “Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús vive en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo dará nueva vida a sus cuerpos mortales por medio del Espíritu de Dios que vive en ustedes”. (1 Corintios 3:16) “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”.
- ¿Qué podemos hacer? Somos ilimitados porque estamos conectados con la Omnipotencia de Dios. (Juan 15:7) “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis y os será hecho”. (Filipenses 4:13) “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
- Podemos hacer las obras que el Señor Jesucristo hizo aquí en la tierra (Juan 14:12).
- Podemos testificar de Cristo, echar fuera demonios, hablar nuevas lenguas y sanar a los enfermos. (Marcos 16:15-18).
Conclusión. El secreto para el dominio de la fe estriba en comprender lo que Jesús hizo por nosotros, lo que somos en Él y lo que la Palabra dice que podemos hacer como resultado de su obra consumada en nosotros. El conocimiento que ahora tenemos de la obra redentora del Señor Jesús conducirnos a la acción. El conocimiento sin acción no tiene valor. Si sabemos lo que Jesús hizo como nuestro sustituto, atrevámonos a actuar de acuerdo con ese conocimiento. Este es el más elevado orden de fe. El simple hecho de admirarlo, y de decir que lo creemos, pero si ni actuamos de acuerdo con ello, nos despojará de nuestra fe. Cuando sabemos lo que es Él, lo que hizo por nosotros y lo que nos pertenece ahora, lo que podemos disfrutar en nuestra vida diaria, nos hace victoriosos.

