
0814- EL MAESTRO NOS ENSEÑO A AMAR A NUESTROS ENEMIGOS

Usted es lo mejor De Dios
LA ORACIÓN Y LOS MILAGROS
Texto Principal: Juan 14:14; Juan 16:23-24; 1 Juan 5:14-15
Introducción: Dios estableció la oración sobre su propia Palabra Él creyó que nosotros creeríamos en Él. Dios nos dio la Vida Eterna y nos hizo la nueva creación. ¿Por qué? Por qué Él creyó que el hombre respondería a Su amor de buen agrado.
I. EL OBJETIVO DE LA LUCHA ESPIRITUAL
Nuestro combate es contra el enemigo de Dios. Nuestra lucha no es contra sangre y carne. (Efesios 6:12) “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.
En esta lucha espiritual, está en disputa el botín de guerra. En sentido espiritual, el botín, son los seres humanos que están cautivos en el reino de las tinieblas y el dominio que ejerce satanás sobre la tierra.
- La iglesia, el Cuerpo de Cristo, somos los representantes de Dios aquí en la tierra para enfrentar al enemigo y recuperar lo perdido: Tierra y gente.
- Esto significa salvar a los hombres por quienes Cristo murió y liberarlos de la influencia satánica.
- Cada persona que ganamos para Cristo a través de la predicación del evangelio es una alma menos bajo el poder de satanás.
- Nosotros somos los pioneros en esta maravillosa vida de fe.
- El poder de la oración intercesora. Dios nos ha dado el privilegio de interceder por las almas que aún no han creído ni aceptado al Señor Jesucristo como su Salvador Personal.
- Nuestra fe se ha fusionado a la fe de Dios y nos hemos convertido en “sus colaboradores”.
(1 Corintios 3:9) “Porque nosotros somos colaboradores de Dios …”.
- Nosotros somos los sarmientos que producen el verdadero fruto de vid. (Juan 15:5) “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.
II. NUESTRO MINISTERIO ES EXITOSO
Nuestro ministerio no es un fracaso. Estamos ganando. A través de la oración intercesora y la predicación del evangelio estamos cooperando con el propósito de Dios como es salvar al mundo (Juan 3:16-17).
- Cuando ejercemos nuestro ministerio como hijos de Dios, los cautivos son liberados, Dios los levanta y los pone sobre la roca.
- Unámonos al poderoso grupo de intercesores por la salvación de las almas en todo el mundo.
III. LA ORACIÓN Y LOS MILAGROS
Nuestras oraciones contestadas son acompañadas de milagros. Los milagros son los beneficios de la oración. Los valores de la oración:
- Estar en su presencia, o en el directo compañerismo con el Padre.
- La respuesta a la oración es un milagro. (Jeremías 33:3) “Clama a mí, y yo te responderé …”.
- (1 Juan 5:14-15) “Y está es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”.
- El que Dios Padre oiga nuestras oraciones equivale a que Él las conteste. Ahora bien, el que Dios me oiga es un milagro. Para Dios, el contestar mi oración, prescindiendo de su naturaleza, es un milagro. Ya sea que mí petición consista en una estampilla de correo o en un millón de dólares., es un milagro.
- Cualquier intervención divina, o cualquier interrupción de las leyes de la naturaleza que ocurra en respuesta a la oración de fe es un milagro. Si la oración trae una respuesta, esa respuesta es un milagro.
IV. DIOS ES UN DIOS DE FE
Dios es un Dios de fe. Somos hijos de un Dios de fe. Todos nacimos de nuevo por fe. Vivimos y respiramos por fe.
- Si no existen los milagros, Dios no puede contestar la oración.
- Volvámonos reverentemente a Dios. Tomemos nuestro lugar. Cuando oremos, creamos que nuestra oración es contestada. Si esa oración es contestada, Dios lo ha hecho; y si Dios lo ha hecho; y si Dios ha contestado la oración, Él ha realizado algo fuera de la esfera de la razón.
Conclusión: Yo creo en la intervención divina. Yo creo que la oración de fe llega a Dios nuestro Padre, y cuando llega a EL, El actúa en respuesta a esa fe. Cuando El actúa en respuesta a nuestra fe, su respuesta está más allá de nuestra razón, está en la esfera de los milagros. La fe hace que un hombre actúe como Dios y el amor lo hace como Dios.

