
EN SU PRESENCIA
LEER, PENSAR, CREER, MEMORIZAR, HABLAR Y ACTUAR SOBRE LA PALABRA DE DIOS
Usted es un hijo de Dios
Usted es un hijo de Dios, la Presencia del Padre, del Hijo y la del Espíritu Santo están en usted. La Biblia dice: “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de Su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo” (Gálatas 4:6-7); “Para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí” (Colosenses 1:29).
“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Efesios 3:20).
Jesús dijo: “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).
Ahora usted no solo tiene lo bueno de la vida para sí mismo, sino que, además, levantará, inspirará y alentará su mundo. Lo que usted conoce ahora es un mandato sagrado que se le ha dado, que lo exalta a usted y exaltará a los demás.
Diga si a los sueños más elevados que tiene y viva con ese sí repicando en sus oídos. Sienta la delicia del buen estilo de vida, de los logros, del éxito, de la dignidad, del respeto y de la salud.
Haga de la vida una gloria no un martirio. Ponga hermosura, felicidad, riquezas y colores en todo lo que piensa, dice y hace. Deje que su vida muestre a Dios obrando en usted.
La hermana Teresa tuvo la visión de ir a los arrabales de Calcuta y dar dignidad a seres humanos que estaban al borde de la muerte. Ella puso su sueño en una cápsula al decir: “Hay que hacer algo hermoso para Dios”.
A un renombrado artista se le pidió que diera un discurso en un acto en que develaban una escultura de mármol. Cuando se quitó el velo que la cubría, sus únicas palabras fueron: “He ahí mi discurso”.
La vida con amor y acción creadora que tiene sus bases en el conocimiento del plan de amor de Dios y en la fe de sus promesas, es una vida poderosa y creadora. Es una vida que produce lo mejor que pueda haber y produce una cosecha de realidades tangibles. Esa clase de vida no necesita elogios de palabras. Es la clase de vida que debemos llevar. Con Dios obrando en nosotros, imposible fracasar. La fe en Dios y en Su Palabra nos hace más que vencedores. Recuerde: Con Dios todo es posible. El Señor Jesús dijo: “… Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible” (Mateo 19:26).

