
0779- LAS RIQUEZAS SON PARA EL LINAJE DE ABRAHAM

0780- DIOS ES RICO
LA ORACIÓN ES LA VOZ DE LA FE DIRIGIDA AL PADRE
Texto Principal: Lucas 11:1; Mateo 7:7-8.
Introducción: La oración es nuestra necesidad clamando ayuda, es la voz de la fe que se dirige al Padre. La oración nace de un sentimiento de necesidad y de la confianza de que esta necesidad será satisfecha.
I. LA INCREDULIDAD NO PUEDE ORAR.
La incredulidad no puede orar, solo profiere palabras. (Santiago 1:6) “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.”
- La oración es la palabra viviente en los labios de la fe. Es presentar Su palabra ante Él. Dios se ve a sí mismo en Su palabra. Él la dijo, nosotros le pedimos que la cumpla. Él lo prometió, nosotros le citamos la palabra en oración.
- Dios y su palabra son una sola cosa, tal como Él y Jesús son uno. Dios honró su palabra llamando a su Hijo “La palabra, el Verbo, el Logos”. (Juan 1:1-4) “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.”
- El Hijo y la Palabra son uno solo. El Padre estaba con el Hijo y en el Hijo; así hoy Dios está en la Palabra y con la Palabra.
- Cuando citamos la Palabra, descansamos en Él. Su palabra es nuestro contacto con el Padre. Su palabra puesta en los labios de la fe es como si Él mismo hablara. Oramos con Su propia Palabra.
II. DIOS TIENE LA HABILIDAD PARA HACER QUE SU PALABRA SE CUMPLA.
Aceptamos su palabra, así como un banco acepta nuestro cheque.
- Dios tiene la habilidad para hacer buena su Palabra.
- La oración es acercarnos a Dios con nuestras necesidades con la certeza que Él las satisface (Filipenses 4:19).
- Jesús nos enseñó a orar, a confiar en su palabra. La oración es una parte del programa de Dios para nosotros.
- El Señor Jesús nos anima a actuar de acuerdo con su palabra. Él es uno con nosotros en la vida de oración.
III. DEBEMOS ORAR Y NO DESMAYAR.
(Lucas 18:1) “Los hombres deben orar siempre y no desmayar”.
- (Versión Amplificada) “TAMBIÉN [Jesús] les contó una parábola en el sentido de que siempre debían orar y no volverse cobardes (desmayarse, desanimarse y rendirse)”.
- “Que los hombres deben orar siempre y no salir mal trechos” o “Que los hombres deben orar siempre y no hundirse”.
IV. LA ORACIÓN ES UN CONTACTO VITAL CON EL PADRE.
La oración nos mantiene en contacto con la presencia de Dios.
- Cuando oramos entramos confiadamente a la sala del trono y estamos en su presencia. Es algo más que traerlo a Él a la escena. Es entrar a la presencia del Padre y de Jesús en una sesión ejecutiva, presentando nuestras necesidades delante de Ellos y haciendo nuestras peticiones de habilidad, de gracia, de sanidad o victoria o de necesidades financieras.
- Cualquiera que sea la necesidad le estamos haciendo una demanda.
V. JESÚS DIJO: ALGUIEN HA HECHO UNA DEMANDA SOBRE MI HABILIDAD.
(Lucas 8:44-48) “se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí. Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.”
- El Señor Jesús dijo: “Alguien me ha tocado. Y sus discípulos le dijeron, las multitudes te oprimen y te aprietan. Pero Él contestó: No, alguien ha hecho una demanda sobre mi habilidad” (Traducción 20th Cent.).
- Nadie puede tocar al Maestro sin que Él lo sepa. La oración es la forma como lo tocamos y hacemos una demanda sobre Su habilidad para satisfacer nuestra necesidad.
Conclusión: La oración mantiene al hombre en íntimo contacto con el Padre y con La Palabra. Es una comunión constante con el padre y enriquece al hombre espiritualmente. La oración ilumina la Palabra, ilumina la mente y vigoriza y sana el cuerpo. Una extraña característica acerca de la vida de oración es que llega a las partes más remotas de la tierra. Cuando oramos por una persona en cualquier parte del mundo nuestro espíritu puede enviar por medio del Padre la bendición que ella necesita hoy.

