LA PRESENCIA DE DIOS EN NUESTRA CASA, TRAE BENDICIÓN
SEA UNA MEJOR VERSIÓN DE SI MISMO
EL PRINCIPIO ACERCA DE LA ACCIÓN
Texto Principal: Santiago 1:22; Santiago 2:20.
Introducción: La acción es la prueba de que creemos lo que decimos. La acción es el camino de la realización, la clave del éxito y la semilla de los logros en la vida. La acción transforma los sueños en realidades. La acción depende de la fe en Dios, en nosotros mismos y en nuestras ideas; La acción transforma el conocimiento en fuerza.
JESUCRISTO ES LA FUENTE VIVA DE LA ACCIÓN.
El Señor Jesucristo fue una persona de acción.
- El Señor Jesucristo está obrando en nosotros, si reconocemos esta realidad, nada nos podrá detener para obtener el éxito en la vida.
- Somos la residencia de Dios, Cristo vive en nuestro ser. El apóstol Pablo declaró: (Gálatas 2:20) “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó así mismo por mí”.
- Tener conocimiento no es suficiente; para transformar el conocimiento en fuerza debemos actuar apoyados en el conocimiento que ahora tenemos.
DIOS ESTA OBRANDO EN Y A TRAVÉS DE NOSOTROS.
Dios está produciendo en nosotros el querer como el hacer por su buena voluntad. El Dios que vive en nosotros está vivo y en acción. (Filipenses 2:13) “Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”.
- Las habilidades de Dios son nuestras habilidades. ¡Mayor es el que está en nosotros! (1 Juan 4:4).
- Cuando el Señor Jesucristo vino a vivir en nosotros, no se redujo a nuestro nivel, sino que él nos levantó a Su nivel.
- Nosotros somos colaboradores de Dios. (2 Corintios 6:1) “Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos a que no recibáis en vano la gracia de Dios”.
- Veamos a Jesús en acción en nosotros y declaremos: (Filipenses 4:13) “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”; ¿Cómo lo logramos? Pongamos nuestra mirada en el Señor Jesús. (Hebreos 12:2) “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…”.
- Con Dios todo es posible. (Lucas 1:37) “Porque nada hay imposible con Dios”; (Marcos 9:23) “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”.
- Somos herederos de Dios y coherederos con Cristo Jesús (Romanos 8:17) “Y si hijos, también herederos de Dios; y coherederos con Cristo”; (Gálatas 4:7 DHH) “Asi pues, tú ya no eres esclavo, sino hijo de Dios; y por ser hijo suyo, es voluntad de Dios que seas también su heredero”.
CREER ES ACTUAR.
Todas las cosas son posibles cuando actuamos con el conocimiento de que Dios está obrando en y a través de nosotros.
- El conocimiento no tiene mayor valor a menos que vaya acompañado de las acciones que corresponden. (Santiago 1:22) “Pero sed hacedores de la Palabra, y no tan solamente oidores…”.
- No estamos aquí para estar estancados o inactivos en la vida; estamos aquí para convertirnos en lo mejor de Dios.
- Fe es ver lo que no se ve y actuar apoyado en ella como si lo que no se ve existiera en forma tangible.
- Llamemos las cosas que no son como si fuesen. (Romanos 4:17) “(Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son como si fuesen”. (2 Corintios 4:18) “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”.
- Las cosas que se ven no fueron hechas de las cosas visibles. (Hebreos 11:3) “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo, por la palabra de Dios; de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”.
- Todas las cosas que deseamos ya son una realidad; ya existen en el mundo de Dios. El Señor Jesús dijo: (Marcos 11:24 B. de las Américas) “Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas”.
Conclusión: Reconozcamos que las bendiciones de Dios están disponibles para que cuando pongamos en acción el conocimiento que hemos adquirido acerca de Dios y de nosotros mismos, se materialicen en nuestra vida. La fe de Dios siempre se comprueba con acciones decisivas. El proceso para obtener la fe verdadera es: Conocer, analizar, escoger, decidir y el clímax de esa fe es, Actuar. Actuamos porque tenemos fe.

