
EL JUICIO FINAL – CIELOS NUEVOS Y TIERRA NUEVA –
LA NUEVA JERUSALEN Y LA ETERNIDAD
Texto Principal: Apocalipsis 21:1-3
Introducción: La Nueva Jerusalén descrita en el libro del Apocalipsis es la ciudad santa que desciende del cielo de Dios después del fin del mundo.
I. EL CIELO Y LA TIERRA PASARAN
El Señor Jesucristo dijo: (Mateo 24:35) “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.
- Los cielos, y la tierra que habitamos, serán desechos por el fuego en el día del juicio final. (2 Pedro 3:7) “Pero lo cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos”.
- Desaparecerán para siempre los efectos del pecado, tales como la angustia, el dolor, la infelicidad y la muerte (Apocalipsis 7:16-17) “Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos”.
- Cuando esto haya ocurrido vendrán un nuevo cielo y una tierra nueva (Apocalipsis 21:1).
II. LA JERUSALEN DE ARRIBA
La Jerusalén de arriba, pronto vendrá a la tierra como la ciudad de Dios. La nueva Jerusalén ya existe en el cielo (Gálatas 4:26) “Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre”.
- Abraham y todos los fieles a Dios esperaban la ciudad de arriba cuyo arquitecto y constructor es Dios (Hebreos 11:10-16) “Porque espera la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, estos es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad”.
- Dios le reveló a Moisés y a los profetas del Antiguo Testamento la ciudad celestial como su morada eterna de junto con sus hijos. (Zacarías 8:8) “Y los traeré, y habitarán en medio de Jerusalén; y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios en verdad y en justicia”.
- La Iglesia entrará entonces a tomar posesión total de su vasta herencia. ¡Tendremos los tesoros de las riquezas y del gozo que pertenecen a la familia de Dios!
III. LA NUEVA JERUSALEN
La Nueva Jerusalén es la ciudad celestial (Apocalipsis 21:2).
- La nueva tierra será la sede de Dios, quien permanecerá con su pueblo para siempre; el pueblo de Dios no se refiere únicamente al pueblo judío, nosotros los creyentes en Cristo también somos el pueblo de Dios. (Levíticos 26:11-12) “Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará; y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo”.
- La Nueva Jerusalén es el lugar eterno de habitación para los santos de todas las edades, y cumple la esperanza de Abraham en cuanto a la ciudad celestial (Hebreos 12:22-24) “Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel”
IV. ¿COMO ES LA NUEVA JERUSALEN?
La ciudad se presenta como un cubo perfecto -símbolo de perfección-, como era el lugar santísimo (1 Reyes 6:20. (Apocalipsis 21:16) “Y la ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a la anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales”.
- Las doce puertas representan al pueblo de Israel. (Apocalipsis 21:12-14) “Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de Israel; al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas. Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero”. Los doce cimientos representan a la iglesia. La muralla de la ciudad indica seguridad que los salvos tendremos en la nueva ciudad.
- La presencia del Dios Omnipotente y el Cordero llenará no sólo el templo sino toda la ciudad (Apocalipsis 21:22) “Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la iluminará, y el Cordero es su lumbrera”.
- Allí no habrá noche. (Apocalipsis 21:25).
- Un río limpio de agua de vida. El río simboliza al Espiritu Santo, la bendición y el poder que él da. (Apocalipsis 22:1).
- El árbol de vida. Este árbol de vida representa la vida eterna que se le da a toda la población de la nueva ciudad (Apocalipsis 22:2).
Conclusión: Verán su rostro. Esta es la meta final de la historia de la redención: Dios viviendo entre su pueblo fiel en una tierra purgada de todo mal. En esta nueva tierra todos nosotros veremos al Señor Jesucristo y viviremos con el Cordero de Dios, quien por amor nos redimió por su muerte en la cruz del Calvario. (Apocalipsis 22:4) “Y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes”.

