
LA UNCIÓN Y EL SEÑORÍO DEL ESPÍRITU SANTO

Este día es el principio de un futuro totalmente nuevo para usted
EL PODER DE LA LENGUA
Texto Principal: Santiago 3:1-8; Proverbios 18:20-21; Hebreos 4:14.
Introducción: La lengua es un miembro pequeño, pero su poder o influencia, para bien o para mal, son desproporcionados en comparación con su tamaño.
I. EL PODER DESTRUCTOR DE LA LENGUA
El poder destructivo de la lengua viene del infierno. La lengua inflama el curso de la existencia, o de la vida.
- El control de la fuerza de los caballos está en la boca. (Santiago 3:3) “He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo.”
- Las grandes naves son gobernadas por un pequeño timón. (Santiago 3:4) “Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.”
- La lengua es un fuego. (Santiago 3:5-6) “Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.”
- La lengua es un mundo de maldad. (Romanos 3:13-14) “Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; su boca está llena de maldición y de amargura.”
II. ¿QUIÉN PUEDE DOMAR LA LENGUA DEL HOMBRE? EL ESPÍRITU SANTO
Ningún hombre puede domar la lengua. (Santiago 3:7-8) “Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.” El Espíritu Santo puede y quiere tomar el control de nuestra lengua para usarla como un canal a través del cual fluya el poder de la vida.
- La oración en el Espíritu pone la lengua bajo sujeción del Espíritu Santo. (1 Corintios 14:15) “¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.”
- Las lenguas del Espíritu son sonidos ininteligibles. Nuestra mente natural no los comprende. (Romanos 8:26) “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”
III. LA LENGUA SANA ES ÁRBOL DE VIDA
La lengua controlada por el Espíritu Santo es una fuente de vida. (Proverbios 15:4) “La lengua apacible es árbol de vida; mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.” ‘Apacible’ significa “sanadora”. La lengua sana es árbol de vida. Nadie se levanta más arriba del nivel de sus palabras.
- No es malo expresar lo que está en nuestra mente si tenemos la mente de Cristo. Pero si la mente está dominada por el diablo, las palabras desatarán la muerte, las enfermedades y la pobreza.
- Hablemos bien, es decir, declaremos constantemente palabras de vida, salud y prosperidad. (Proverbios 18:20-21) “Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios. La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.”
IV. LA PALABRA DE DIOS EN NUESTROS LABIOS ES VIDA Y MEDICINA PARA TODO EL CUERPO
La palabra de Dios es vida y medicina para todo nuestro cuerpo. (Proverbios 4:22) “Porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo.”
- Nosotros caminamos a la luz de nuestras declaraciones; nuestra fe jamás va más allá de nuestra confesión.
- Nuestra confesión es que la Palabra del Padre no puede ser quebrantada; nuestro testimonio de la realidad de la Palabra de Dios es temido por Satanás. (Romanos 10:9) “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”
- No dejemos de reconocer que la capacidad de Dios en nosotros a través de Su Palabra nos hace más que victoriosos. (Filipenses 4:13) “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”
- Puede ser un cáncer, la parálisis o un accidente en que la muerte parezca ser el amo de la situación. Jamás nos rendiremos. Dios y nosotros siempre seremos los amos de la situación.
- En el nombre de Jesús actuamos en Su lugar. Con valentía tomamos nuestro lugar en Cristo.
Conclusión: Confesemos nuestra capacidad en Cristo, enfrentaremos cualquier situación y venceremos. La victoria de Cristo es nuestra victoria. No importa cuán grande pueda ser la prueba, Dios no nos dejará fracasar porque dependemos completamente de la veracidad de Su palabra. Nuestra confianza está en la inmutable e inquebrantable Palabra de Dios. Las palabras que salen de nuestra boca causan un gran efecto en nuestro corazón y también en el corazón del adversario. Si confesamos fracaso financiero, esto hace que el dinero deje de entrar. Si confesamos enfermedades, nuestros cuerpos se vuelven vulnerables y enfermizos. Si confesamos derrota, seremos derrotados por nuestros enemigos.

