
DIOS OBRA EN EL PROCESO

¿Podríamos acaso dudar de Aquel que nos ordenó vender?
SOMOS EL CUERPO DE CRISTO.
Texto Principal: 1 Corintios 12:27; Efesios 1:22-23.
Introducción: La iglesia no es una congregación o una denominación. La iglesia es el cuerpo de Cristo. Los cristianos somos miembros de su cuerpo. Cristo no vive en una catedral de piedra o templo de cemento. Él vive en nosotros, su cuerpo (Gálatas 2:20).
I. EL VERBO FUE HECHO CARNE Y HABITÓ ENTRE NOSOTROS.
El Señor Jesucristo fue hecho carne (Juan 1:14) “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”.
1. ¿Por qué fue hecho carne? El Señor Jesucristo al hacerse carne se identificó con nuestra humanidad (Filipenses 2:7) “Sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de hombre, hecho semejante a los hombres”.
2. El Señor Jesucristo fue hecho carne para manifestarnos la gloria y la compasión del Padre y para suplir todas nuestras necesidades espirituales, físicas (sanidades) y materiales (Mateo 9:35-36) “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor”.
II. EL MINISTERIO DEL SEÑOR JESUCRISTO AQUÍ EN LA TIERRA.
El Señor Jesucristo se mezclaba con la gente. Era amigo del necesitado, sanaba a los enfermos y anunciaba las buenas nuevas a los pecadores. Sin egoísmo ayudó a la gente todo el tiempo (Mateo 4:23-24) “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y se difundió su fama por toda Siria, y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó”.
1. Él anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo (Hechos 10:38) “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.
2. El Señor Jesucristo no rechazó a ninguna persona que vino a él con fe y arrepentimiento (Juan 6:37) “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera”; (Romanos 2:11).
3. El Señor Tocó a los leprosos (Mateo 8:3) “Jesús extendió la mano y le tocó diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra desapareció”.
4.Le ministró perdón a la mujer adúltera (Juan 8:10-11) “Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno, vete, y no peques más”.
5. El Señor le ministró a los publicanos y pecadores (Marcos 2:15-17) “Aconteció que estando Jesús a la mesa con él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Jesús y sus discípulos; porque había muchos que le habían seguido. Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores? Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores”.
6. La Biblia dice que los publicanos y las rameras van delante al reino de Dios (Mateo 21:31) “¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios”.
III. JESUCRISTO FUE UN PESCADOR DE ALMAS.
Jesucristo no ha cambiado, y hoy quiere hacer lo mismo. (Hebreos 13:8) “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
1. El Señor Jesucristo hará hoy lo que hizo aquí en la tierra durante su ministerio público, sólo si se permitimos hacerlo a través de nuestro cuerpo.
2. El Señor Jesucristo trabaja en nosotros (Filipenses 2:13) “Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”.
IV. EL SEÑOR JESUCRISTO NECESITA UN CUERPO HUMANO PARA MANIFESTARSE.
El Señor Jesucristo trabaja a través de nosotros los creyentes que somos su cuerpo. Sin nuestro cuerpo para expresarse, Jesucristo está separado de los pecadores; Él necesita hoy un cuerpo humano para manifestarse al mundo. (Colosenses 1:29) “Por lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí”.
1. El Espíritu Santo vive y mueve a través de nosotros (1 Corintios 6:19) “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestro?”.
2. Él quiere hoy sanar a los enfermos a través de la imposición de manos. Las manos que él necesita son las suyas y las mías (Marcos 16:17-18).
Conclusión: El Señor Jesucristo ministra y se manifiesta a sí mismo hoy a través de su cuerpo. Él muestra su compasión, su misericordia a través de su cuerpo.

