
DIOS DESEA PROSPERARNOS

PENSEMOS BIEN Y HABLEMOS BIEN
LAS PALABRAS QUE HABLAMOS DEFINEN NUESTRO FUTURO
LECTURA BÍBLICA (Salmo 146)
VERSÍCULO DE LA SEMANA ANTERIOR: “Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita. Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre” (Salmo 112:2-3).
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Entonces serás prosperado, si cuidares de poner por obra los estatutos y decretos que Jehová mandó a Moisés para Israel. Esfuérzate, pues, y cobrad ánimo; no temas, ni desmayes” (1 Crónicas 22:13)
PREGUNTAS INTRODUCTORIAS
- Según (1 Corintios 14:23) Si lo cristianos reunidos en un solo lugar, todos hablan en leguas y entran los incrédulos, ¿Qué dirían los incrédulos?
R/ QUE ESTÁN LOCOS
- ¿Qué sucede si entra al lugar de reunión de la iglesia un indocto, y todos los hermanos están profetizando? (1 Corintios 14:24)
R/ EL INDOCTO ES CONVENCIDO
- Según (1 Corintios 14:25) ¿Qué declarará el indocto convencido?
R/ QUE VERDADERAMENTE LA PRESENCIA DE DIOS ESTÁ AHÍ
- Cuando nos reunimos como iglesia ¿Qué debemos tener todos para compartir en el servicio? (1 Corintios 14:26)
R/ SALMOS, DOCTRINA, LENGUAS, REVELACION E INTERPRETACION
- ¿Para qué todos debemos hacer esto? (1 Corintios 14:26)
R/ PARA EDIFICACION
- ¿En la reunión de la iglesia cuantos a los más deben hablar en lengua extraña? (1 Corintios 14:27)
R/ A LO MAS TRES, Y POR TURNO; Y UNO INTERPRETE
LAS PALABRAS QUE HABLAMOS DEFINEN NUESTRO FUTURO
Proverbios 18:21 “Lo que uno habla determina la vida y la muerte; que se atengan a las consecuencias los que no miden sus palabras”.
Mateo 12:37. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
Introducción: ¿Quién tiene el poder de cambiar nuestra vida? Algunos piensan que el futuro está escrito y que por más cosas que se hagan, siempre terminaremos cumpliendo lo que la vida tiene preparado para nosotros. ¿Esto será verdad? O será que si hacemos algunos ajustes lograremos tener una vida mejor.
- NUESTRAS PALABRAS SON DETERMINANTES.
Observemos una de las historias más leídas de la biblia sobre el poder de las palabras. La de David y Goliat es, no sólo el claro ejemplo de cómo las palabras tienen el poder de generar temor y confusión, sino de paralizar y hacernos perder nuestra identidad, disminuyendo nuestra capacidad de tomar decisiones acertadas conforme a nuestras capacidades y el Poder de Dios en nosotros.
1 Samuel 17:10-11. Y añadió el filisteo: Hoy yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo. 11 Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron gran miedo.
Dice la biblia que lo oyeron el rey Saúl y todo el pueblo de Israel. Y también que esto lo hacía Goliat en la mañana y en la tarde durante 40 días. 1 Samuel 17:16 Venía, pues, aquel filisteo por la mañana y por la tarde, y así lo hizo durante cuarenta días.
Si nosotros permitimos que las palabras negativas que escuchamos o decimos se vuelvan constantes en nuestra vida, entonces el temor y la desesperanza se apoderarán de nosotros y afectaran nuestra capacidad de tomar buenas decisiones.
1 Samuel 17:23-24. Mientras él hablaba con ellos, he aquí que aquel paladín que se ponía en medio de los dos campamentos, que se llamaba Goliat, el filisteo de Gat, salió de entre las filas de los filisteos y habló las mismas palabras, y las oyó David. 24 Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre huían de su presencia, y tenían gran temor.
Aquí entra en la historia David. El también escucha las palabras de Goliat y concibe en su interior la posibilidad de derrotarlo. ¿Dónde vemos esto?
1 Samuel 17:26 Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?
Antes era sólo el ejército de Israel, ahora David pone en la escena a Dios: Jehová de los ejércitos.
II. PONGAMOS BUENAS PALABRAS EN NUESTROS LABIOS.
Podemos enfrentar grandes batallas. Podemos salir victoriosos de los desafíos que tiene la vida. Bueno, no tenemos un Goliat para pelear con él, ¿o sí? La verdad es que, si lo tenemos. Una deuda por pagar, las llamadas constantes de los bancos para que se ponga al día con sus obligaciones. Unos exámenes que días tras día no mejoran, un dolor que no desaparece. Estas, entre otras, son nuestro Goliat. Nos repiten día tras día que no podemos, que ya lo hemos intentado y que no saldremos ganadores. ¿En dónde está nuestro éxito? Principalmente en dos cosas, en las palabras que constantemente oímos y en las palabras que hablamos.
1 Samuel 17:31-32. Fueron oídas las palabras que David había dicho, y las refirieron delante de Saúl; y él lo hizo venir. 32 Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo.
1 Samuel 17:37 Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo.
Tenga en cuenta estas recomendaciones:
- No se quede observando el problema. Apenas llegue busque la forma o la estrategia de solucionarlo. Marcos 4:39. Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.
- Confíe en sus habilidades. David describió primero las habilidades que tenía como pastor de ovejas. El Espíritu Santo actúa en nosotros.
- Declare palabras de éxito. Salmos 23:6. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.
- Ponga en acción su fe. Comience a actuar conforme a lo que la Palabra de Dios dice. Josué 1:5.Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.
- Confíe en el poder y el favor ETERNO de Dios. Salmo 121:7-8. Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre.
CONCLUSIÓN: Nuestras palabras son el inicio de un futuro mejor. Piense antes de hablar. Si lo que se va a decir es para edificación, digámoslo. Si lo que vamos a decir no nos edifica y destruye el deseo que tenemos para nuestro futuro, es mejor callar. Revise sus palabras y comprométase a decir únicamente lo que desea para su futuro.

