
LA DETERMINACIÓN

La comunicación en la vida familiar
EL SENTIDO DE LA RESPONSABILIDAD
“El ladrón no viene sino a hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).
La vida que Dios ha escogido para nosotros es la vida con abundancia. Sin embargo, por alguna razón hemos sido persuadidos a lo contrario. Es necesario que interioricemos las verdades de la Palabra de Dios, las mismas que han cambiado a miles de personas en todo el mundo. Dios no hace acepción de personas, nosotros también estamos en el plan de Dios. No nos desesperemos ni nos impacientemos, eso solo hará que las cosas se atrasen.
La Biblia dice en (Romanos 14:12) “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que cada persona es responsable de sus actos, de modo que cada uno es responsable de su destino o futuro.
Cuando estemos morando con el Señor y él nos llame a rendir cuentas, nadie tendrá que responder por el lugar donde nació, ni por las circunstancias bajo las que nació. No somos responsables por aquellas cosas que existieron antes de que pudiéramos tomar decisiones, pero una vez pudimos hacer algo, ya somos responsables de lo que hemos podido hacer, y de eso sí daremos cuenta.
¿Por qué es tan importante que reconozcamos nuestra responsabilidad? Porque solo así dejamos de buscar razones para fracasar y personas a quienes culpar. Desde el momento en que reconocemos nuestra responsabilidad con nuestras acciones y con nuestro futuro, el Espíritu Santo nos ayudará a buscar soluciones y alternativas. Somos dueños de nuestro destino.
Dios ha provisto todo lo que hace falta para cambiar el destino de nuestras vidas. Por lo tanto, admitamos nuestra responsabilidad. Todos nuestros sueños y deseos, todas las aspiraciones que han inundado nuestra vida en el pasado, son posibles si reconocemos nuestra responsabilidad delante del Señor; hagamos lo que tengamos que hacer con nuestros recursos. El Señor le dijo a Josué: (Josué 1:8) “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”. El mensaje de Dios es: “Yo estaré contigo y bendeciré lo que hagas, pero tú tienes que aceptar la responsabilidad de esforzarte y de ser valiente haciendo lo que está escrito en este libro”.
El sentido de responsabilidad es un factor decisivo en aquellos que logran cambiar el curso de sus vidas. Todos nosotros tenemos este sentido de responsabilidad. En lo que respecta a la liberación financiera no hallaremos una fórmula mágica, pero si hallaremos un sistema. Nuestra prosperidad no depende de la buena suerte, sino de nuestra obediencia al sistema de Dios, y de asumir nuestras responsabilidades que son la base para triunfar.
Para asegurarnos de que entendemos este principio de la responsabilidad, contestemos las siguientes preguntas:
- ¿Quién será el responsable si no somos libres financieramente en los próximos años?
- Si no podemos lograr nuestros sueños y nuestros deseos, ¿Quién será el responsable?
- Si nuestra vida se mantiene rodeada de limitaciones, ¿Quién será el responsable?
Si admitimos que somos nosotros los responsables, estamos entendiendo el valor de la responsabilidad. Esto es lo que hará que caminemos por encima de las crisis. Si por el contrario no queremos admitirlo, el fracaso estará listo para ofrecernos las mejores excusas, y fracasaremos.
Cuando el hombre no acepta responsabilidades sus fuerzas espirituales no se desarrollan. Es como la mariposa encerrada en su crisálida, si no se esfuerza en salir y romper con sus propias fuerzas el saco que la encierra, no podrá volar y perecerá. El sentido de responsabilidad nos hace sacar fuerzas de donde no pensamos que existieran. Esforcémonos y seamos valientes. Caminemos hacia adelante, forjemos nuestro propio destino con responsabilidad. Lo mejor está por venir; con Dios todo es posible. ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

