
Los padres debieran tener su ojo adiestrado

LAS OBRAS DE LA CARNE
La sangre de Cristo quitó nuestros pecados
LECTURA BÍBLICA (1 Corintios 13)
VERSÍCULO DE LA SEMANA ANTERIOR: “Aunque tu principio haya sido pequeño, tu postrer estado será muy grande” (Job 8:7)
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en quién no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17).
PREGUNTAS INTRODUCTORIAS
- Según (1 Corintios 12:29-31) ¿Qué debemos procurar?
R/ LOS DONES MEJORES
- Si hablamos en lenguas humanas y angélicas, y no tenemos amor, ¿A qué nos parecemos? (1 Corintios 13:1)
R/ COMO A UN METAL QUE RESUENA, O SIMBALO QUE RETIÑE
- Si tuviésemos profecía, y entendiésemos todos los misterios y toda ciencia, y si tuviésemos toda la fe, de tal manera que trasladásemos los montes, y no tuviésemos amor, ¿Qué somos? (1 Corintios 13:2)
R/ NADA SOMOS
- Si repartiésemos todos nuestros bienes para dar de comer a los pobres, y si entregásemos nuestro cuerpo para ser quemado, y no tenemos amor, ¿De qué nos sirve? (1 Corintios 13:3)
R/ DE NADA NOS SIRVE
- ¿Qué es el amor? (1 Corintios 13:4)
R/ EL AMOR ES SUFRIDO Y ES BENIGNO
- ¿Qué no tiene el amor? (1 Corintios 13:4)
R/ NO TIENE ENVIDIA NI JACTANCIA, Y NO SE ENVANECE
LA SANGRE CRISTO QUITO NUESTROS PECADOS
(Hebreos 9:23-26)
“Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; mas ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado”.
(Isaías 59:2)
“Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír”.
Introducción. En la Epístola a los Hebreos Dios nos revela que Cristo quitó nuestros pecados. Bajo el Primer Pacto el pecado era “cubierto”. Lo mejor que un israelita tenía bajo el Primer Pacto era la sangre de los animales sacrificados para su expiación.
- LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO
Dios creó al ser humano para que disfrutara de relación íntima y comunión con Él. Los primeros años de vida de Adán y Eva en el Huerto de Edén fue de compañerismo con Dios hasta cuando se rebelaron contra Dios y por causa de la transgresión murieron y quedaron separados de Dios.
- El pecado nos separó de Dios (Isaías 59:2) “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír”.
- Por el pecado entro la muerte (Romanos 5:12) “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. (Romanos 5:17) “Pues por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia”. (Romanos 6:23) “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”
- Por el pecado vino la condenación a todos los hombres “(Romanos 5:18-19) Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos”. (Efesios 2:12) “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos de los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo”.
- No había nada que el hombre pudiese hacer para remediar su situación delante de Dios.
- LA SANGRE DE JESUCRISTO NOS LIMPIA DE TODO PECADO
En el Antiguo Testamento, Dios proveyó la expiación a través de la sangre de los animales sacrificados. La palabra “Expiación” significa “Cubrir”.
- La sangre de los animales sacrificados en el Antiguo Testamento cubrió los pecados del ser humano, pero no los quitó. (Hebreos 10:3-4) “Pero estos sacrificios cada año se hacen en memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados”.
- El Señor Jesucristo derramó Su sangre para la remisión de nuestros pecados.
(Mateo 26:28) “Porque esto es mi sangre del Nuevo Pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados”.
- Remisión, gr, “Aphesis” significa “enviar lejos, despedida, perdón, con la cualidad adicional de cancelar”.
- En el Nuevo pacto los pecados son quitados, remitidos. (Hebreos 10:18) “Pues donde hay remisión de estos, no hay más ofrenda por el pecado”. (Hebreos 10:12) “Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios”.
- La sangre del Señor Jesucristo quitó nuestros pecados, los desapareció como si nunca hubieran sido. (Hebreos 9:25-26) “Y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; mas ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado”.
- LA CONSUMACION DE LOS SIGLOS
Lo que se interponía entre el hombre y Dios era la trasgresión de Adán.
- Cristo fue nuestro sustituto. (2 corintios 5:21) “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él”.
- El Señor Jesús hizo posible que Dios Padre remitiera legalmente todos los pecados que habíamos cometido, y nos impartiera la Vida Eterna, y nos hiciera la Nueva Creación. (2 Corintios 5:17-18) “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto es de Dios, quien nos reconcilio consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación”.
Conclusión. Nuestra realidad es que ahora estamos libres de la condenación eterna que merecíamos por causa de nuestros pecados. La Sangre de nuestros amado Salvador y Señor Jesucristo, quitó nuestros pecados, ahora podemos disfrutar de la vida abundante y del compañerismo con nuestro Padre Dios.

