
TODAS LAS PROMESAS DE DIOS SON EN ÉL SÍ, Y EN ÉL AMÉN

Y ORANDO, EL CIELO SE ABRIÓ
Desea al Señor y en Él estas completo
LECTURA BÍBLICA: Salmo 91
VERSÍCULO DE LA SEMANA ANTERIOR: “En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará” (Juan 16:23).
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Contigo desbarataré ejércitos, y con mi Dios asaltaré muros. En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de Jehová, escudo es a todos los que en él esperan” (2 Samuel 22:30-31).
PREGUNTAS INTRODUCTORIAS
- Según 1 Corintios 10:23-24 ¿Qué debemos buscar?
R/ El bien del otro. - Según 1 Corintios 10:25 ¿Qué debemos comer?
R/ De todo lo que se vende en la carnicería. - Podemos comer de todo lo que se vende en la carnicería. ¿Por qué no debemos preguntar nada? (1 Corintios 10:25)
R/ Por motivos de conciencia. - ¿De quién es la tierra y su plenitud? (1 Corintios 10:26)
R/ Del Señor. - Según 1 Corintios 10:27 ¿Qué debemos hacer si algún incrédulo nos invita a comer?
R/ Comer de todo lo que se nos ponga por delante, sin preguntar nada por motivos de conciencia. - Si alguno nos invita a comer y nos dice que lo que nos sirve fue sacrificado a los ídolos, ¿Por qué no debemos comer? (1 Corintios 10:28)
R/ Por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia.
DESEA AL SEÑOR Y EN ÉL ESTÁS COMPLETO
INTRODUCCIÓN: En los últimos años, por la inmediatez de las cosas, por el surgimiento de nuevas tecnologías y por las redes sociales, las tendencias y mensajes de influencers, famosos, coach o personas del común nos dicen: “sigue tu corazón”, “haz lo que te haga feliz”, “nadie puede detener tus sueños”. Pero ¿qué pasa si nuestro pensamiento o deseo es equivocado, o si estos deseos y sueños nos alejan de Dios y de su voluntad? Jeremías 17:9: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”. Esto nos advierte que el corazón humano es engañoso y enfermo. Lo que creemos desear a veces solo aumenta nuestro vacío.
Salmo 37:4: “Entrégale a Dios tu amor, y él te dará lo que más deseas”. Este salmo nos muestra la relación entre el corazón humano y Dios: el verdadero deleite del alma está en el Señor mismo. No se trata de usar a Dios para obtener lo que queremos, sino de buscarlo a Él como nuestro mayor bien.
I. ENTRÉGALE A DIOS TU AMOR
El rey David no escribió “pídele a Dios” o “persigue tu sueño”, sino “entrégale tu amor”. Esto va más allá de un sentimiento bonito; significa que debemos rendirnos ante el más Grande, ante nuestro Dios omnipotente. Amar a Dios con todo nuestro ser implica que Él ocupa el primer lugar en nuestras emociones, decisiones y aspiraciones.
El Señor Jesús lo resumió en Mateo 22:37 (TLA): “Ama a tu Dios con todo lo que piensas y con todo lo que eres”. Amar a Dios con todo el corazón es entregar nuestras emociones, decisiones, voluntad, espíritu e incluso nuestro cuerpo. Amar a Dios es rendirle cada área de nuestra vida a Cristo, no una sola vez, sino todos los días, aprendiendo a morir a nuestra carne.
Romanos 8:13: “Si ustedes viven de acuerdo a esos deseos, morirán para siempre; pero si por medio del Espíritu Santo ponen fin a esos malos deseos, tendrán vida eterna.”
II. SEÑOR JESÚS: LA MUESTRA DEL AMOR DE DIOS
No podemos amar verdaderamente a Dios si primero no comprendemos cuánto Él nos ha amado. Ese amor no es abstracto ni teórico, sino acción, sacrificio y entrega hasta la muerte.
Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”.
Romanos 5:8 (TLA): “Pero Dios nos demostró su gran amor al enviar a Jesucristo a morir por nosotros, a pesar de que todavía éramos pecadores.”
1 Juan 4:8 (TLA): “El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.”
1 Juan 4:19: “Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero.”
III. CUANDO AMAS A DIOS, TUS DESEOS CAMBIAN
El Salmo 37:4 dice que Dios “te dará lo que más deseas”, pero esto cobra sentido cuando nuestros deseos están alineados con Su voluntad y Su Palabra. Cuando amas a Dios, tus prioridades cambian, tu enfoque cambia, tu corazón cambia, tienes puestos tus ojos en el Señor Jesucristo.
Filipenses 2:13: “Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”
Ya no buscamos fama, poder ni placeres vacíos. Ahora nuestro mayor anhelo es vivir en santidad, obedecer Su Palabra y disfrutar verdadera comunión con Dios.
Mateo 6:33 (TLA): “Lo más importante es que reconozcan a Dios como único Rey y que hagan lo que Él les pide. Dios les dará a su tiempo todo lo que necesiten.”
Si ponemos a Dios en primer lugar, todo lo demás llegará en su tiempo y conforme a su voluntad.
CONCLUSIÓN: El Salmo 37:4 no debe entenderse como una promesa para recibir deseos terrenales, sino como una declaración de seguridad para nuestra alma, pues ya tenemos nuestro deleite en el Señor Jesús. Hemos sido llamados a vivir desde la plenitud de lo que Él ya cumplió en la cruz, satisfaciendo las demandas de Dios. Todo lo que el corazón humano realmente necesita (perdón, identidad, propósito, paz, etc.) ya nos ha sido entregado en Él.

