
Cuando tenga ganas de quejarse…

Nada ayuda tanto en la instrucción de un niño
EL PODER DE LA PALABRA HABLADA
Textos principales: Marcos 11:23; Proverbios 18:20-21; Hebreos 4:14; Filipenses 1:27-28; 2 Corintios 2:14
Introducción: Las palabras que salen de nuestra boca causan un gran efecto en nuestro corazón y también en el corazón del adversario. Si confesamos fracaso financiero, esto puede hacer que el dinero deje de entrar. Si confesamos enfermedades, nuestros cuerpos se vuelven vulnerables. Si confesamos derrota, seremos derrotados por nuestros enemigos.
Nuestra confianza puede estar puesta en una persona, la medicina o instituciones. Pero si dicha confianza contradice la Palabra de Dios, destruye nuestra fe, anula nuestras oraciones y nos esclaviza nuevamente.
I. LAS PALABRAS DEL NECIO SON LAZOS PARA SU ALMA
Si decimos que no podemos, en ese momento sufrimos la derrota. Si confesamos que no tenemos fe, la duda se levantará como un gigante y nos dominará. Si confesamos fracaso, el fracaso se apoderará de nosotros. El conocimiento sensorial solo confiesa lo que ha visto, oído o sentido. Si hablamos de pruebas, enfermedades o falta de dinero, la fe se marchitará.
- Las palabras son lazos que atan
Proverbios 18:7: “La boca del necio es quebrantamiento para sí, y sus labios son lazos para su alma.”
Proverbios 6:2: “Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios.” - La perversidad de la lengua es quebrantamiento de espíritu
Proverbios 15:4: “La lengua apacible es árbol de vida; mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.” - Lo que hay en la mente, saldrá por la boca
No es malo expresar lo que está en la mente si tenemos la mente de Cristo. Pero si está dominada por el enemigo, las palabras serán negativas y traerán muerte, enfermedad y pobreza.
Proverbios 18:20-21: “Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios. La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.” - Dudar de la Palabra es creer en otra cosa
Cuando dudamos del Padre y de Su Palabra, estamos creyendo en algo contrario a Dios.
II. LA PALABRA DE FE ES VIDA Y MEDICINA PARA TODO EL CUERPO
Caminamos a la luz de nuestras declaraciones. Nuestra fe nunca irá más allá de lo que confesamos.
- La lengua apacible es árbol de vida
Proverbios 4:22: “Porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo.”
La palabra “apacible” implica salud, calma y restauración. Nadie se levanta más alto que sus propias palabras. - La confesión activa el poder de la Palabra
Romanos 10:9: “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.”
Confesar la Palabra es testificar contra las obras del enemigo. - La Palabra no está desprovista de poder
Jeremías 1:12: “Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.”
No existe fuerza que pueda anular una confesión basada en la Palabra de Dios.
III. RETENGAMOS NUESTRA CONFESIÓN DE FE
Debemos mantenernos firmes en nuestra confesión de fe.
- Hebreos 4:14 (Versión Nácar-Colunga):
“Teniendo, pues, un gran Pontífice que penetró en los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, mantengámonos adheridos a la confesión.”
Toda persona que camina por fe enfrentará pruebas, pero no vienen de Dios, sino del adversario. - Confiar en Dios nos convierte en una amenaza para el enemigo
Cuando esta verdad se afianza en nuestro interior, el enemigo es derrotado. - No nos dejemos intimidar por el enemigo
Filipenses 1:28 (Versión Católica CEBIHA):
“Sin dejarnos intimidar en lo más mínimo por los enemigos. Lo que para ellos es señal de perdición, para nosotros lo es de salvación, y esto por disposición de Dios.” - Tomemos nuestra posición en Cristo
2 Corintios 2:14: “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús.”
Romanos 8:37: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.” - Reconocer la capacidad de Dios en nosotros
Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”
Conclusión: Puede ser un diagnóstico de cáncer, una parálisis o un accidente donde la muerte parezca tener la última palabra. ¡Jamás nos rendiremos! Dios y nosotros siempre seremos los señores de la situación si nos mantenemos en Su Palabra.
Actuemos con valentía, tomemos nuestro lugar en Cristo, confesemos nuestra capacidad en Él y enfrentemos cualquier situación. La victoria de Cristo es nuestra victoria. No importa cuán grande sea el problema: Dios no nos dejará fracasarporque dependemos de la veracidad de Su Palabra. Nuestra confianza está en la inmutable e inquebrantable Palabra de Dios.

